La mar estaba en calma, los primeros rayos del sol se dejaban ver en el horizonte. Por el Malecón Habanero, ese largo balcón de los cubanos, donde tantas veces los enamorados se han dado cita, "robado el primer beso" a su amor oculto, sitio de fiestas populares, actividades deportivas, y donde el pueblo ha ratificado, infinidad de veces, su respaldo a la Revolución, se puede ver hoy andar, con paso firme, a miles de personas procedentes de los más diversos rincones de la ciudad.

En el aire un ave marina revoloteaba, tranquila, dueña del espacio que ocupa. Pasa una y otra vez sobre las aguas calmas, como dando los buenos días a los recién llegados, esos que, como el amanecer, cargan su propia luz, e iluminan con ella, no las calles por dónde andan, sino el presente y el futuro de Cuba, esos que defienden la dignidad, nombrada con rostro de leyenda: Raúl Castro Ruz, a quien, el gobierno de Estados Unidos trata de mancillar.

La Patria convoca y el pueblo responde, ante el intento de ultrajar la dignidad, hecho que no admite demora, por preservar el derecho a nuestra independencia, por Raúl, quien a sus 95 años aún mantiene el pie firme en el estribo en defensa de la Revolución, el pueblo responde.
A las 6:15 de la mañana, por doquier llegaban personas a la Tribuna Antiimperialista con el firme propósito de decirle al imperio que en Cuba no vamos a bajar la cabeza, no vamos a admitir jamás traicionar los principios, la libertad, la dignidad de todo un pueblo, esa que hoy intentan mancillar.
Cuando se trata de defender la Patria, cuando se habla de defender la independencia que tanto sudor y sangre ha costado al pueblo cubano, no podían faltar los jóvenes, esos que son presente y futuro de la nación. Ni tampoco el reclamo de quienes han perdido un familiar en los actos terroristas contra Cuba.









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