La mar está en calma, los primeros rayos del sol se dejan ver en el horizonte. Por el Malecón Habanero, ese largo balcón de los cubanos, donde tantas veces los enamorados se han dado cita, "robado el primer beso" a su amor oculto, sitio de fiestas populares, actividades deportivas, y donde el pueblo ha ratificado, infinidad de veces, su respaldo a la Revolución se puede ver hoy andar, con paso firme, a miles de personas procedentes de los más diversos rincones de la ciudad.
En el aire un ave marina revolotea, tranquila, dueña del espacio que ocupa. Pasa una y otra vez sobre las aguas calmas, como dando los buenos días a los recién llegados, esos que, como el amanecer, cargan su propia luz, e iluminan con ella, no las calles por dónde andan, sino el presente y el futuro de Cuba, esos que defienden la dignidad, nombrada con rostro de leyenda: Raúl Castro Ruz, a quien, el gobierno de Estados Unidos trata de mancillar.
La Patria convoca y el pueblo responde, ante el intento de ultrajar la dignidad, hecho que no admite demora, por preservar el derecho a nuestra independencia, por Raúl, quien a sus 95 años aún mantiene el pie firme en el estribo en defensa de la Revolución, el pueblo responde.
Son las 6:15 de la mañana, por doquier llegan personas a la Tribuna Antiimperialista con el firme propósito de decirle al imperio que en Cuba no vamos a bajar la cabeza, no vamos a admitir jamás traicionar los principios, la libertad, la dignidad de todo un pueblo, esa que hoy intentan mancillar.
Y en ese mar de pueblo que hoy se congrega en la Tribuna Antiimperialista, por Cuba, por defender nuestra independencia, por el líder histórico de la Revolución, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, símbolo de dignidad y entereza, en esa marea humana, se encuentra el pueblo del Cotorro, el pueblo por donde el 8 de enero entró a la capital de todos los cubanos, la Caravana de la Libertad, y cuyos habitantes, como en aquel entonces, hoy dicen presente.

Se escuchan las notas del Himno Nacional, los presentes se descubren las cabezas; de sus gargantas brota la letra que llama al combate, esa que recuerda que "en cadena vivir es vivir, en afrenta y oprobio sumido". La Tribuna Antiimperialista vibra, el sol cubre cada centímetro. La denuncia contra la falacia del gobierno de Donald Trump de judicializar al líder de la Revolución Cubana Raúl Castro.
Allí, al frente del pueblo, se encuentran Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República; el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura; el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular Esteban Lazo Hernández; el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz; y el secretario de Organización del Comité Central del PCC, Roberto Morales Ojeda.

Cuando se trata de defender la Patria, cuando se habla de defender la independencia que tanto sudor y sangre ha costado al pueblo de Cuba, no podían faltar los jóvenes, esos que son presente y futuro de la nación.
Tampoco podían faltar los Cinco Héroes: Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando, quienes han dado sobradas muestras de entereza y lealtad a la Patria y conocen de cerca la forma de actuar del imperio contra los pueblos que, como Cuba, no se doblegan ante sus mandatos.
De fraudulenta e ilegítima fue calificada, por el joven jurista Rolando López Meriño, la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el General de Ejército.
El reclamo de quienes han perdido un familiar en los actos terroristas contra Cuba se dejó escuchar en la voz de Betina Palenzuela Corcho. Ella, perdió a su madre, Adriana Corcho, hace 50 años en un atentado contra la embajada cubana en Lisboa, y esa es una herida que lleva clavada en el pecho desde entonces. Allí también perdieron la vida Adriana y Efrén Monteguado, a quienes ella recordó al expresar: "Se han multiplicado en muchos jóvenes a lo largo de estos años".

Las palabras centrales estuvieron a cargo de Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), quien señaló que Raúl "agradece de corazón la solidaridad del pueblo y de amigos del mundo".
En otro momento de su intervención indicó que: "En Cuba hace tiempo no se baja la cabeza aunque los yanquis levanten su voz", tras lo cual señaló que el gobierno yanqui no tiene legitimidad, ni pruebas, ni jurisdicción, para acusar al General de Ejército.
Momentos después los tambores retumbaron, "Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui, allá Dios que será divino, yo me muero como viví", a ritmo de guaguancó, la clave cubana recuerda al imperio que los cubanos, tal como nos enseñara Martí, nos paramos sobre el yugo para que brille con más fuerza la estrella solitaria de nuestra bandera.
Suenan los tambores, y con su rugir el pueblo, consciente de que la unidad es nuestra mejor arma inicia la marcha hacia su cotidiano hacer. No importa cuánto nos traten de asfixiar, las mentiras que fabriquen, la dignidad, esa que hoy tiene como rostro visible, el del General de Ejército Raúl Castro Ruz, no se negocia.
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