El licenciado Nelson Padrón Chirino es uno de los profesionales que destaca por su labor en el Hospital Universitario General Calixto García. La motivación por la Enfermería la encontró apenas siendo un niño; pero no era la profesión por la cual trabajaría desde hace 20 años. Sentía vocación por la Medicina y quería ser médico. Vivía en el municipio de Marianao –cerca del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez- y frente a su casa tenía por vecina a una doctora de la cual “heredó” sus libros encontrados en la basura después que falleciera.

“Comencé a leer aquellos textos y les comentaba a los mayores de la casa. Nadie me escuchaba. Cuando llegó el momento de estudiar la carrera de Medicina, tampoco pude hacerlo. ¡Cosas de la vida, en mi familia! Todos querían que fuera otra cosa… Sin embargo, alcancé la posibilidad de estudiar la Enfermería con 30 años en el Hospital Pediátrico de Centro Habana.
“Mis profesores descubren que tenía conocimientos de los textos leídos, pero fueron muy exigentes durante el aprendizaje de la especialidad que ejerzo actualmente y lo agradezco. Fue una experiencia muy buena. He aprendido muchísimo. Soy enfermero integral.
“Un día de la labor es dedicación, es vocación, amor y saber lo que se está haciendo. Nunca maltratar al paciente o sus familiares. Una mala mirada puede crear una situación de empeoramiento de quien sufre de la enfermedad, lo puede deprimir e incidir negativamente en el proceso de curación.
“Ser enfermero significa que sabes cuándo entras, pero no cuándo terminas tu labor. Es entrega y sacrificio. Me siento satisfecho y realizado y deseo entregar un poco más. Siempre les digo a mis pacientes: Tengo todo el tiempo para ustedes”.
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