Es la una de la mañana, en el Cotorro muchos son los que no han dormido esperando este Primero de Mayo, para festejar, en familia, el Día Internacional de los Trabajadores. Esta vez, la cita en la capital tendrá lugar en el Malecón habanero, por donde el pueblo de la capital marchará hasta llegar a la Tribuna Antiimperialista para desde ese emblemático sitio exigirle al gobierno de Estados Unidos que cese con su criminal bloqueo hacia Cuba, y recordarle que los cubanos, desde el primero de enero de 1959 conquistamos nuestra independencia, y no estamos dispuestos a renunciar a ella por complejos que sean los tiempos.
Entre quienes despidieron abrir con los ojos abiertos están los trabajadores de Transporte que a esa hora precisan detalles antes de iniciar la transportación de la población. Minutos después, los primeros ómnibus salen del paradero para dar comienzo a la recogida del pueblo en los puntos establecidos.

Trabajadores de Salud y Comercio son de los primeros en trasladarse. Llegan al punto de descarga y mientras se dirigen hacia el lugar donde se van a concentrar antes de iniciar la marcha dan rienda suelta a su alegría.

Una vez allí, algunos bailan, otros conversan, hay reencuentros, suena la tumbadora, replica el cencerro, la música es reina, el pueblo festeja. Hay quienes echan un rápido pestañazo; otros se sientan a conversar.
Pasan los minutos, son las cuatro y treinta de la mañana, y los reunidos en la interceptación de Infanta y Carlos III se preparan para iniciar la marcha. La fiesta de los trabajadores está, cada vez, más cerca de empezar.

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