El rostro de Reinaldo Hernández de la Victoria no puede esconder el nerviosismo que siente. De pie, en el salón de actos de El Laguito, este hijo del Cotorro siente una ansiedad similar a la que vivió el día en que su esposa Normita le dió el sí; similar a la del nacimiento de sus dos hijos; a la de sus dos encuentros con Fidel.

Acostumbrado, por su labor como corresponsal voluntario, a ser quien haga las preguntas, esta vez permaneció en silencio mientras esperaba el momento en que Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular le impuso la Orden Lázaro Peña de I Grado, la cual es Conferida por el Consejo de Estado a propuesta de la CTC Nacional. Después llegó el saludo de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y  presidente de la República, momento que -confiesa- quedará grabado por siempre en su memoria.

A sus 67 años, múltiples son las anécdotas que pudiera contar, historias que, nos confesó al día siguiente en el sagrado refugio de su casa, pasaron por su mente en el momento de ser condecorado. Esta vez el nerviosismo parece haber desaparecido, tal vez sea por encontrarse en su terreno; por haber pasado el momento de la condecoración, ese donde el pecho latió apresurado cual locomotora sin frenos; o por encontrarse "protegido" por Bruno, la fiel mascota de la casa, mientras sostenía en su mano una humeante taza de café.

En la tranquilidad de su casa, custodiado por el Foto: Oscar Alvarez Delgado

Allí, en ese sitio que sirve de sede a la Peña Deportiva Cándido Justiz Pileta, de la cual es el presidente, le encontramos, mientras tomaba una breve pausa previa a su participación, este primero de mayo, en los festejos por el Día Internacional de los Trabajadores.

Acercándose a los 68 que cumplirá el 14 de agosto, nos explica que esta condecoración no es cosa de un día, sino de toda una vida de entrega a la Revolución. Recuerda que hace 41 años inició como dirigente sindical en el sector de Salud Pública, labor que ha desempeñado desde entonces de forma ininterrumpida.

Rememoramos los años en que, restándole tiempo al descanso, y pese a tener dos hijos pequeños, cursó la Licenciatura en Comunicación Social mediante la municipalización de la universidad, reto que pudo vencer gracias al incondicional apoyo de Normita, su esposa. Hablamos del posterior curso de reorientación como periodista, y de su vida como corresponsal voluntario en la COCO, dónde inició el 28 de enero de 1980, emisora dónde forma parte de su ejecutivo de la UPEC.

Así, con ese amor por la Patria y deseos de servirla que solo los que aman y fundan son capaces de entregar, fue superándose, venciendo barreras, entregando lo mejor de sí día tras día.

Amante de los deportes, en la actualidad se desempeña como Metodólogo de Relaciones, Prensa y Comunicación Institucional en la Dirección Municipal de Deportes Cotorro, y es el secretario general del Sindicato de Deportes en el municipio, atendiendo metodológicamente los cuatro Combinados Deportivos del territorio.

Entre las distinciones que ostenta se encuentran la Medalla por la Defensa de la Patria y la Unidad del Barrio; Medalla Producción y Defensa, por los servicios prestados a la defensa de la Patria; Distinción Edición 60 de los Juegos Escolares Nacionales; Distinción Félix Elmuza; la Distinción Tabaco Libertador, máxima condecoración que entrega la sociedad cultural José Martí; Distinción Mártires de Barbados; Distinción 28 de septiembre; Distinción talento de oro "Dos Estrellas" de la ANIR de La Habana; y la Distinción Proeza Laboral, otorgada por el Consejo de Estado a propuesta de la CTC Nacional. Ello, por citar solo una parte de las condecoraciones recibidas que demuestran la versatilidad de las labores que realiza.

Su entrega incondicional al trabajo, y el estar siempre dispuesto a afrontar cuanta tarea sea menester asumir, han hecho que Reinaldo sea, desde hace años, miembro del Comité Municipal, Provincial y Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte (SNTECD).

Reinaldo, de traje azul, mientras es felicitado por Osnay Miguel Colina Rodríguez, Presidente de la Comisión Organizadora del 22 Congreso de la CTC. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

A su memoria llega esos momentos de la pandemia, en los cuales no dudó un momento en dar el paso al frente e incorporarse al trabajo en la zona roja en un centro de evacuación, y en las labores en los barrios, lo cual le valió recibir el Sello Valientes por la vida. Fueron momentos difíciles, de estar alejado de la familia, de redoblar las medidas de protección, sobre todo para cuidar a los de casa, esos que son el refugio sagrado donde "recargar las pilas", con la convicción de que la Patria es lo primero.

La tarde cae, Bruno nos "mira con mala cara", exigiendo su cuota de caricias, esa que se ha visto limitada por nuestra presencia. Nos despedimos. Este Primero de Mayo es menester madrugar y aún debía transcribir la entrevista. De algo estoy seguro, por difíciles que sean las circunstancias, Reinaldo va a seguir siendo el mismo, ese que pone, primero que todo, a Cuba.

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