El firme compromiso de los pobladores de La Habana con la soberanía nacional y las conquistas históricas de la Revolución fue ratificado hoy en el acto provincial en saludo al Día Internacional de los Trabajadores.
La actividad se realiza cada año en la Colina Lenin, del municipio ultramarino de Regla, en ocasión de cumplirse aniversario más del natalicio del líder proletario que da nombre al enclave.

El sitio se volvió a convertir en un espacio de reafirmación patriótica y de patriotismo ante la actual escalada hostil del Gobierno de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas, en una jornada que combina historia, identidad y resistencia.
Acompañaron el acto Jorge Luis Broche Lorenzo, miembro del Secretariado y jefe del Departamento Económico Productivo del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC); así como las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la ciudad, junto a otros funcionarios de la organización política, dirigentes sindicales, representantes de organizaciones de masas y colectivos laborales destacados.

Al dirigirse a los presentes en el lugar, Misael Rodríguez, secretario provincial de la CTC, rescató la vigencia del pensamiento del líder bolchevique para comprender el papel del trabajo como fuerza transformadora y enfrentar un escenario internacional marcado por presiones, chantajes y políticas de bloqueo que afectan directamente el desarrollo del país.
Desde ese espacio histórico, exhortó a cumplir con la convocatoria del movimiento sindical, sus sindicatos nacionales y la Asociación Nacional de Innovadores y racionalizadores (ANIR) a protagonizar una jornada masiva y entusiasta el próximo Primero de Mayo, bajo el lema central “La Patria se defiende”.
La tradición de homenajear a Lenin en este sitio se remonta a 1924, cuando el entonces alcalde de Regla, Antonio Bosch, declaró al líder bolchevique “Gran Ciudadano del Mundo” y encabezó, junto a obreros y estudiantes, el primer tributo fuera de la Unión Soviética mientras se realizaban sus funerales en Moscú.
Aquel día se sembró un olivo, en la entonces Loma del Fortín, gesto que convirtió el lugar en símbolo de desafío, insurrección y, más tarde, de continuidad revolucionaria.
Hoy, ese olivo centenario sigue presenciando la ceremonia, que incluye ofrendas florales, reconocimientos a colectivos destacados y llamados a la unidad productiva.

(Tomado de ACN)
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