A las 10:00 de la mañana una mano se agitó en el aire, y la música comenzó a sonar. El contagioso ritmo de la rumba llamó la atención de los que transitaban a esa hora por los alrededores de la llamada tienda verde, en el mismo corazón del habanero municipio de Cotorro. Así inició este 4 de abril el colorido pasacalles con que la Dirección Municipal de Cultura comenzó las actividades por la 45 semana de la cultura del territorio.

La calle se llenó de extremo a extremo con miembros de diferentes proyectos culturales, quienes avanzaban arrollando, escoltados por amigos, familiares y transeúntes que, teléfono en mano, no dejaban de grabar. Cerrando el pasacalle, un grupo de "bailadores" gigantes, avanzaban con paso seguro, demostrando así cuánto se puede hacer desde las alturas.

Una fiesta en familia, donde los verdaderos gigantes son los pequeñines de la casa, esos que sin temor al qué dirán bailan, corren, cantan, mientras esperaban a los "comparseros" al final del recorrido, en el Parque 9 de abril.

En este sitio, el pueblo disfrutó de diferentes opciones, entre ellas las acciones deportivo-recreativas, la posibilidad de adquirir diversos libros, confección de dibujos, una muestra de las actividades que realizan los pioneros exploradores del municipio, y de los miembros de la Cruz Roja.

En este escenario, el payaso Corbatica sumó a sus funciones de encantador de sueños y fabricante de sonrisas las de animador, dando a conocer que, entre las variadas sorpresas de esa mañana los presentes podrían disfrutar de las actuaciones del mago Lázaro, el Conejo Chispa, el Burro Mermelada, Mimisis Teatro, una representación del Circo, malabaristas, y otras muchas presentaciones organizadas por la Dirección Municipal de Cultura del Cotorro, en fecha que coincide con el aniversario 64 se la Unión de Jóvenes comunistas (UJC) y al 65 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), por lo que los festejos son mucho mayores.
Mas no fue ese el único sitio donde los pequeñines de casa pudieron festejar estas conmemoraciones, pues este 4 de abril, el Jardín de Anabel, ubicado en la Plazoleta del Cotorro, celebró su tercer año de vida. Por lo que festejaron tres fechas en una sola actividad.

En este lugar, que se antoja como un oasis mágico en medio de la ciudad, pudimos apreciar la presencia de niños de la comunidad, quienes participaron en diferentes actividades diseñadas especialmente para ellos.

Se trató de una mañana donde los niños, con la complicidad de la payasa Felicita, pudieron disfrutar de juegos instructivos en los cuales aprendían sobre la naturaleza; conocieron de historias de escritos y escritores infantiles, y recibieron diferentes obsequios, como trompos y yoyos, que contribuyen al rescate de los juegos tradicionales, mientras con canciones infantiles bailaban, cantaban, y marchaban como la más alegre de las compañías al sonido contagioso de un Chuchubá.

Una carga de genuino amor por la vida fue este 4 de abril en el Cotorro, lo que demuestra que pese a las dificultades, Cuba avanza en la construcción de su modelo social.
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