Este 2 de abril la Escuela Especial Evelio Hernández Delgado, plantel que atiende a niños en situación de discapacidad intelectual en el habanero municipio de Cotorro, fue epicentro de una sobrecarga de adrenalina colectiva. El hecho involucró a educandos y personal de ese centro educacional, así como a autoridades del Gobierno, el Partido, la Unión de Jóvenes Comunistas, Educación, el MININT y Cultura, entre otras personas allí presentes.

Fue una mañana iluminada por la sonrisa de los pequeños, esos que al decir de nuestro Apóstol "son los que saben querer", y quienes, en esta oportunidad, festejaron por anticipado el 65 cumpleaños de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), evento que tendrá lugar este 4 de abril, fecha que coincide con el aniversario 64 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Emociona ver cómo los niños reciben la Bandera Cubana y entonan las notas del Himno Nacional. Foto: Oscar Alvarez Delgado

Sentados, tal cual si estuviesen en una acampada, los estudiantes de este centro educacional inaugurado por Fidel el 4 de septiembre de 1986 (por lo que en este año la escuela cumplirá 40 años de existencia), mostraron con sus actuaciones y su comportamiento cuánto son capaces hacer, pese a las diferencias en su capacidad de aprendizaje respecto a otros niños. Desde el saludo a la bandera, hasta la actuación de algunos de ellos en el improvisado escenario montado en el lobby de la escuela, dejaron en claro que cuando se enseña con el corazón, la limitantes dejan de ser un obstáculo, y se transforman en motor impulsor para que cada profesor de lo mejor de sí.

Siempre alegres. Foto: Oscar Alvarez Delgado

En esta oportunidad, los pequeñines de la escuela demostraron el desenfado que caracteriza a los niños, y su capacidad de compartir roles con otras personas, al alternar sus actuaciones frente a todos los asistentes ese día a la escuela, con las de actuaciones de artistas del territorio.

Momentos culturales a cargo de los alumnos del plantel. Foto: Oscar Alvarez Delgado

Con ese mismo entusiasmo aplaudieron a aquellos compañeros de estudios que este día fueron merecedores de diferentes reconocimientos, entre ellos, las distinciones a los tres alumnos más destacados de la escuela; a un pequeñín que sobresalió en el concurso de habilidades realizado en el centro, así como las felicitaciones a dos estudiantes que cumplen años en este mes.

Algunos de los alumnos estimulados este 2 de abril. Foto: Oscar Alvarez Delgado

Toda una fiesta llena de cantos, bailes, y de la magia de un ada blanca despertando a quienes guardaban con celo las siglas de la organización pioneros, esa que este 2026 llega a sus primero de 65 años de existencia.

Foto: Oscar Alvarez Delgado
Lesyán Mestre, presidente de la OPJM en el municipio de Cotorro. Foto: Oscar Alvarez Delgado

En las palabras centrales de la actividad, Lesyán Mestre, presidente de la OPJM municipal indicó que "Hacer por Cuba es hacer por nosotros mismos, seamos siempre jóvenes. Llegamos a este 4 de abril siendo protagonistas de este momento histórico y defendiendo con un profundo compromiso, conciencia y deber, un presente que nos toca sostener en alto".

Lo vivido en esta jornada en ese plantel estudiantil, donde la sonrisa franca en el rostro de los presentes nos recordó por momentos el rostro alegre de ese gigante llamado Fidel, quien cuando estaba con los niños dejaba escapar toda la alegría que llevaba acumulada en su pecho, esa que muchas veces debía contener pues era menester atender asuntos de Estado, y el hecho de que en este 2026 cumplan 40 años de ser inaugurada esa escuela por nuestro Comandante en Jefe no nos permitía irnos sin conversar, brevemente, con su actual directora.

Bastaron unos pocos minutos de intercambio con Niurka Batista Ochoa, para conocer que la Escuela Especial Evelio Hernández Delgado, cuenta en estos momentos con una matricula de 161 niños en situación de discapacidad intelectual, quienes cursan allí desde la primaria, hasta los pequeños que cursan estudios de preparación laboral intensiva, lo que les permitirá poder preparase para diferentes trabajos, o para su ingreso, una vez egresen de ese plantel escolar, a una escuela de oficios.

Niurka Batista Ochoa, directora de la Escuela Especial Evelio Hernández Delgado. Foto: Oscar Alvarez Delgado

Con 37 años de experiencia en la Educación Especial, Batista Ochoa se ha desempeñado en los últimos cinco como directora de esta escuela, donde estar dispuesto a entregar todos los días una dosis infinita de amor es la primera de las reglas a cumplir por quienes allí trabajan. Si le preguntan cuán difícil resulta el trabajo en ese centro, enseguida responde que no considera para nada sea difícil; sin embargo, cuando cambiamos el término, y hablamos de complejo, nos responde que sí lo es "porque, por ejemplo, en nuestra institución tenemos niños con diversas características, potencialidades y necesidades. Pero tratamos de lograr que se compensen de forma que cuando egresen de nuestro centro vayan a la vida del adulto independiente con todas las habilidades, hábitos y capacidades desarrollados para que se integren al mundo".

Este 2 de abril, durante toda la actividad, se hizo evidente la alegría de los niños (y la de los adultos también), pero no se trata de un hecho aislado por un aniversario cerrado sino de una acción que se realiza todos los años por esta fecha. Ello, nos comenta Niurka, no puede ser de otra forma, "porque mis maestros, mis docentes, mi colectivo, nuestra institución, se caracterizan por tener mucha dedicación, porque esto es una obra de sublime profesión de amor. Le dedicamos todo nuestro cariño a los niños, para que se integren, y sean capaces de expresarse, el que no habla, mediante gestos, el que habla, mediante el lenguaje corporal, que todos sean capaces de transmitir lo que sienten".

El plantel cuenta con niños de los seis Consejos Populares del municipio, y a cada uno de esos alumnos -nos explica Niurka- se les da un seguimiento en su comunidad de residencia, donde se realiza una labor de orientación a la familia y la comunidad para que sepan llegar a esos niños. Aún cuando está establecido por Resolución que una vez que los educandos egresan de esos centros, toca a los planteles darles seguimiento y orientación durante dos años, la realidad es mucho más abarcadora que lo que establece el papel, pues, nos explica, "al final, la educación especial es una gran familia - esa que la vida se encarga de crear, aún cuando no existan lazos de sangre- y aún después de haber pasado esos dos años, nos siguen viendo como sus maestros, como los especialistas que supimos atenderlos, y así pase el tiempolos seguimos atendiendo".

"Ellos para nada se olvidan de sus profesores. Hay mucho que ya tienen su vida propia, y todavía nos ven y nos dice, profe, mire mi esposa; mire mi hijo. Mire lo que hice; dónde estoy trabajando. Para nosotros, esa es la mayor satisfacción".

La conga marcó el final de la actividad. Foto: Oscar Alvarez Delgado

Con esas palabras resonando aún en los oídos, y las emociones de lo vivido durante esta jornada impresas en el pecho, marchamos a redactar esta información. Una muestra más que en Cuba, a pesar de los rigores que nos impone el bloqueo, hay muchas, muchísimas personas, para quienes enseñar, sobre todo a personas con situaciones de capacidades diferentes a las de la mayoría, más que un oficio, es su razón de ser.

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