La historia de Carlos Manuel Larracochea Fernández inspira a los trabajadores del sector de las Comunicaciones en La Habana que ha dedicado su vida al servicio y desarrollo de las comunicaciones. Su fecunda trayectoria es testimonio de esfuerzo, constancia y compromiso.

En visita realizada a su domicilio en el municipio capitalino de Diez de Octubre pude escuchar sus vivencias, los cambios que presenció a lo largo de los años. Rememoró su desempeño mundo de las Comunicaciones.

¨Yo trabajaba como herrero en un taller propiedad de mi tío. Tras la nacionalización de las compañías norteamericanas en Cuba, el taller pasó a formar parte de la Empresa Nacional Telefónica 13 de Marzo, donde me ofrecieron un salario de 176 pesos, una suma significativa para aquella época. Tiempo después, la instalación fue destinada como vivienda y ocupé una plaza de tornero en los talleres de la planta telefónica ubicada en Luz y Reyes, en Diez de Octubre, iniciando así una nueva etapa dentro del sector¨.

Foto: Cortesía del entrevistado

El hoy nonagenario recuerda que nadie abandonó su puesto y se patentizó siempre el compromiso con la labor y con el futuro de las comunicaciones en el país.

¨Nos crecimos desde la creatividad y la iniciativa propia. Ya no nos indicaban simplemente qué piezas sustituir, ahora había que diseñarlas. El mismo taller se convirtió en un verdadero espacio de innovación¨, recuerda.

Con 50 años de labor ininterrumpida en el taller de Luz y el de Energética DTNO de ETECSA, Larracochea Fernández recibió diversos certificados de derecho de autor como innovador y racionalizador, conferidos por la ANIR.

Entre los trabajos más significativos se encuentran la construcción de una guillotina para cortar alambre, un soldador eléctrico de 86 watts y el paraguas para empatadores, una estructura que se coloca en los postes para proteger de la lluvia a los reparadores mientras trabajan.

¨En el taller fabricamos escaleras argollas para bajantes, alrededor de 500 000, así como dispositivos metálicos para las plantas telefónicas que permitan interrumpir las líneas cuando era necesario. En tiempos difíciles hicimos prácticamente de todo para que el servicio no se detuviera y poder salir adelante con nuestros propios recursos¨.

En 1994 fue fundada la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ETECSA S.A y con ella llegaron nuevas tecnologías y un gran avance en las comunicaciones. Fue el inicio de otra etapa, marcada por la modernización y el desarrollo del sector.

Al preguntarle que si pudiera volver por unos instantes a sus años de trabajo qué anécdota le gustaría revivir, me mira, sonríe y me pregunta ¿Alguna vez has visto la rejita que está en el elevador del Centro Telefónico de Águila ? Hace una breve pausa, orgulloso, y añade ¨Esa la hice yo.¨

Carlos Manuel Larracochea Fernández realizó la reja ubicada en el elevador del Centro Telefónico de Águila. Foto: Nathalie Barrabia Larracochea

Sus ojos se iluminan mientras viaja en el tiempo. A sus 90 años aún recuerda el día en que le encomendaron aquella tarea y el momento exacto en que la colocaron en su lugar. Habla de la edificación como quien describe un palacio de trabajo, pisos amplios y espaciosos, sin cubículos, grandes ventanales por dónde corría el aire fresco.

¨Era realmente ,impresionante¨, dice, y en su voz se mezcla el orgullo del deber cumplido con la nostalgia de una época que marcó su existencia.

Después de toda una vida en esta profesion envía un mensaje a la nueva generación de comunicadores: ¨Que aprendan todo lo que puedan¨, dice, mientras sonríe con humildad, y añade: ¨Les diría que se crezcan ante las dificultades, no se dejen vencer por las carencia. Puede que hoy no siempre contemos con todos los recursos necesarios para satisfacer cada necesidad, pero eso no puede ser un freno, debe ser un impulso para superarnos, innovar y salir adelante con esfuerzo¨.

Este hombre sencillo siempre buscó placer en encontrar soluciones a los problemas de las telecomunicaciones en Cuba.

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