Cuando el cinturón de los precios aprieta, o cuando se le niega la compra de cualquier producto mediante las pasarelas electrónicas establecidas, muchos comentan que los inspectores no ven esos fenómenos, sin embargo, pocos son los que hacen la correspondiente alerta de forma que estos puedan personarse en el lugar con la mayor inmediatez posible. Sin embargo, cuando los inspectores detectan alguna de estas violaciones, u otras que contravienen lo estipulado y accionan según lo establecido, no faltan los que se compadecen del "afectado", como si los verdaderos perjudicados no fueran los clientes, obligados a pagar precios abusivos, o simplemente, a irse sin el producto por no poder hacer el pago de forma electrónica.
Nada, que "los malos de la película" siempre son los inspectores, porque las culpas no pueden caer en saco roto, y al parecer, quien convive con las ilegalidades, y hasta cierto punto las valida, no tiene nada que ver con ellas. Sin embargo, pocos reconocen la importancia del trabajo de estos hombres y mujeres.
Recientemente tuvo lugar el balance de la Dirección de Inspección Municipal (DIM) del Cotorro, donde se analizó el accionar de sus integrantes durante el pasado 2025. Entre los temas analizados se encontró el de la ética de ese personal, aspecto primordial para el correcto trabajo de los inspectores, quienes, por la repercusión de su trabajo, deben ser ejemplo de integridad.
Al respecto se explicó que durante el periodo que se analiza ninguno de los 12 inspectores con que cuenta el territorio incumplió con el código de ética, aspecto que habla de forma favorable de la seriedad con que trabajan los inspectores del Cotorro. Entre los aspectos debatidos se encuentran los referidos a la bancarización y las principales violaciones detectadas al respecto; la alteración de precios de productos topados, con destaque en el caso del aceite y los modos que utilizan para evitar ser detectados, que van desde poner el producto sin precio, hasta tenerlo oculto bajo el mostrador.
Otro aspecto abordado es el referido a los horarios donde mayor cantidad de violaciones se cometen, siendo en estos casos el de la noche. Sobre ese particular, se trazaron medidas de forma que se pueda detectar dichas violaciones, y actuar en consecuencia, teniendo en cuenta tanto la violación cometida, y aspectos como si se trata de un incumplidor sistemático, o se trata de un caso eventual, para tomar la medida correspondiente en cada caso, dejando en claro que a quienes incurren sistemáticamente se les puede, incluso, cerrar el proyecto.
Como parte del debate, se llamó a mantener una preparación constante de forma que se le pueda explicar a cada persona que está haciendo mal, y la forma correcta de proceder, pues independientemente de la medida que ante determinada violación de aplique, es importante educar a esa persona sobre cual es el correcto actuar en cada caso.
Como parte de la ética de los inspectores, también se analizó la importancia de un correcto vestuario, así como mantener en todo momento un trato amable, y la importancia de medir todos los meses el estado de opinión de la población respecto al trabajo que realizan.
Varios son los objetivos que para el presente 2026 tiene la DIM Cotorro, como son el control hacia los actores económicos en la entrega de los desechos de la producción en función de la materia prima a los organismos especializados; realizar capacitaciones y encuentros metodológicos sobre el tema del enfrentamiento a las manifestaciones de ilegalidades, indisciplinas y corrupción; revisión del 100 por ciento de las inspecciones realizadas. Eso, por solo citar algunos de las acciones que deben acometer los miembros de la Dirección de Inspección en el Cotorro durante el presente año.
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