La rehabilitación de la Casa Moré, en Cojímar, es tal vez el hecho más visible de un proyecto de cooperación en curso en el municipio de La Habana del Este. Sin embargo, hay muchos más planetas girando alrededor de este sol, enfocados a impulsar las industrias culturales y creativas y el rescate del patrimonio cultural y natural.
Zona Creativa, una iniciativa inclusiva y sostenible, promueve para esos fines la participación ciudadana, la búsqueda de soluciones arquitectónicas viables que respeten los valores patrimoniales, las alianzas público-privadas y la mirada a futuro, y todo con enfoque de economía social y solidaria.

Esta iniciativa conmemoró su primer año de implementación con un recuento de los avances, en un intercambio al que junto a participantes del proyecto, asistieron Viola Novarini, agregada cultural de la Embajada de Italia; Mirlena Roja, directora del Centro Félix Varela; Chiara Vighi, coordinadora de proyectos culturales y de desarrollo local de la Agencia Italia de Cooperación para el Desarrollo (AICS)-La Habana; José Ángel Ordaz, intendente del Consejo de la Administración en La Habana del Este; Eglis Lavandi, director municipal Cultura; y Fabio Laurenzi, director en Cuba de la organización italiana de Cooperación para el Desarrollo de los Países Emergentes (Cospe).
Lilia María Lorenzo, coordinadora del proyecto, señaló que había sido un año lleno de barreras y desafíos, pero también de trabajo intenso y de muchos logros interesantes.
La agregada cultural Novarini transmitió saludos de la embajadora de Italia, Simona De Martino, a los participantes y todos los socios que intervienen en el proyecto y recordó que cuando visitó por primera vez la Casa Patrimonial de Cojímar, entendió que no hacía falta esperar a que terminara su rehabilitación para comenzar a hacer actividades.
Así llegó una compañía teatral de títeres, con una muy cálida acogida por parte del público infantil y la comunidad, que animó a seguir organizando otras acciones, por lo que la embajada se convirtió en uno de los protagonistas de la activación progresiva de los espacios de la Zona Creativa.
Según explicó Aimé Plasencia Pons, asistente técnica desde los sectores de cultura y desarrollo local de la AICS, este proyecto forma parte de un programa mucho más amplio que vincula a las organizaciones de la sociedad civil italiana con una trayectoria de muchos años de trabajo en Cuba. "Es un programa dirigido a la recuperación y la rehabilitación de espacios patrimoniales en espacios comunitarios en La Habana del Este, La Habana Vieja y Centro Habana, en La Habana, y en Matanzas", declaró.

La rehabilitación de los espacios, dijo, no es más que el pretexto para dinamizar la comunidad y generar procesos de articulación vinculados a las Estrategias de desarrollo local y con los gobiernos locales y las nuevas estructuras a ese nivel, las Direcciones municipales de desarrollo local.
Año intenso
En el encuentro se expusieron a detalle los hitos del primer año de implementación de la experiencia, que se extenderá hasta 2027, como parte del Programa Zonas Creativas, apoyado por la cooperación italiana a través de la AICS, con incidencia en cuatro espacios de municipios de La Habana y Matanzas.
En el caso de La Habana del Este es coordinando por Cospe onlus y el Centro Félix Varela, en alianza con el Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria (CIERIC)-Prácticas culturales en Cuba.
Entre los avances se encuentran haber puesto en marcha el proceso para la rehabilitación de la Casa Moré, bajo el postulado de garantizar su conservación y puesta en valor como espacio creativo e innovador comunitario.

Ese camino incluye talleres con participación territorial, la elaboración de cinco tesis con propuestas arquitectónicas y urbanísticas para la Zona Creativa por estudiantes de arquitectura y la formulación del programa conceptual y de rehabilitación de la casa patrimonial.
Kiovet Sánchez Albarez, del colectivo Ad Urbis arquitectos; y Elisabetta Alé, fundadora de Apropia Estudio, explicaron que están "ayudando a traducir las demandas de la comunidad y del proyecto a la intervención de un edificio patrimonial de Cojímar; estamos siendo interlocutores y traductores de lo que está exigiendo la comunidad a partir de un proceso participativo, las necesidades del grupo gestor y las del inmueble, que tiene sus propias características y demandas", sus atributos de valor y un deterioro bastante avanzado.
"Estamos intentando encontrar la fórmula para poder intervenir ese inmueble de la manera más respetuosa con el patrimonio, respetando y restituyendo esos atributos, pero añadiendo también un nuevo patrimonio en el siglo XXI", destacó Sánchez.
Un segundo hito está relacionado con un programa de formación, con participación de personas vinculadas a las industrias culturales y creativas de La Habana del Este.
Se realizó un taller dirigido al equipo coordinador sobre los ejes transversales (economía social y solidaria, género, interseccionalidad y sostenibilidad) para gestionar la ZC, y un intercambio de experiencias con buenas prácticas nacionales y con la Red Italiana de Apoyo a Zona Creativa.

Un mapeo de las industrias culturales y creativas del municipio y un estudio para identificar necesidades y oportunidades para el desarrollo local identificó a 82 personas, el 48% jóvenes, procedentes de siete Consejos Populares, el 70,3% de los emprendimientos son del sector privado, 52 están consolidados, 19 son emergentes y 11 ideas están en fase inicial o de desarrollo. Fueron mapeados 25 recursos naturales y/o patrimoniales con potencialidades para ser parte de las industrias culturales y creativas.
El cuarto hito del primer año fue la activación de la ZC mediante la consolidación de alianzas estratégicas con colectivos creativos, artistas, instituciones, embajadas, comunidades y actores culturales locales. Esto se tradujo en diversas actividades, entre estas, presentación de la Compañía Italiana de Títeres, en la Casa Patrimonial de Cojímar, el Festival Internacional Oralitura Habana, cine debate, presentación del libro Las Mil Maravillas Azules, un viaje por mar al descubrimiento de Italia, y la participación de cinco emprendimientos en la Semana de la Cultura Italiana.
Entre protagonistas
Ania Mirabal Patterson, coordinadora general de proyectos del Centro Félix Varela, la organización cubana que acompaña el proceso de ZC en La Habana del Este, explicó que tras un diagnóstico que identificó necesidades, el proceso formativo se enfoca en crear las bases de conceptos y modos de funcionamiento que le den herramientas a emprendedoras, sobre todo mujeres jóvenes, para poder insertarse en los temas de la industria cultural y creativa, un concepto novedoso para cubanas y cubanos.
Este concepto, agregó, tiene un trasfondo económico, de bienestar y de industria; hay que producir bienes, pero con compromiso ambiental, de inclusión, con una mirada de género y a los procesos de insertar personas con discapacidades diversas y cómo hacerlo desde ese compromiso de responsabilidad de cada uno de los emprendimientos.
El proceso "tiene una mirada en módulos, desde una concepción y metodología de educación popular que pueda trabajar con lo que saben hoy, con lo que conocen de su práctica y relacionarlo con los esquemas conceptuales y teóricos que hay sobre esos temas y llevarlo a su propio emprendimiento y a la propia Habana del Este para poder encaminar rutas encadenadas en esa industria cultural que se quiere", abundó.
“Gracias a un proyecto como este y a pesar de la crisis sistémica que está atravesando el país, es un momento de gran estímulo y entusiasmo, porque Zona Creativa es un ejemplo de una buena práctica de colaboración internacional”, declaró Fabio Laurenzi, director de Cospe, que colabora desde más hace más de 30 años.
Al respecto, destacó su enfoque territorial y consideró que "es un proyecto que está encajado en una estrategia multiactoral entre el sector público y el privado; apoya un proceso de desarrollo local, inclusivo, sostenible, que sigue trabajando a partir de lo que hemos hecho los años pasados en el mismo territorio porque gracias al tema que aborda, logra trabajar en el cruce entre la puesta en valor del patrimonio material e inmaterial extraordinario que tiene La Habana del Este y el de la industria cultural y creativa, que implica empleo y emprendimientos en la cultura y para la puesta en valor del patrimonio y las estrategias de desarrollo territorial, que vienen no solamente del gobierno, sino también de una colaboración entre actores públicos y privados del territorio, lo cual facilita todo.
"Este proyecto nos ha permitido regresar a trabajar con una modalidad que ha sido siempre importante para Cospe y sobre todo en este país: la construcción de un intercambio, una puesta en común, un compartir buenas prácticas entre territorios italianos, instituciones, organizaciones que tienen que ver con el desarrollo territorial de territorios italianos y el territorio de La Habana del Este”, dijo.
Elizabeth Grillo Corrales, titular del Proyecto de Desarrollo Local El Cachón, de Cojímar, conoce muy bien la Casa Moré. En esa edificación, entonces con otro uso, cursó la secundaria básica, y ahora regresa a ella en una nueva dimensión.
El Cachón, dedicado a la línea ambiental y la producción agrícola en pequeña escala, es uno de los proyectos líderes del municipio, y junto a otras iniciativas participa en actividades socioculturales y contribuye a la participación de las mujeres creadoras del territorio y la articulación con otros actores económicos. "El proceso ha sido muy participativo, la propia comunidad y los niños sobre todo, han dado muchas ideas", declaró.
"Podemos llevar allí lo que tengamos en producción en el huerto: frutales, hortalizas y vegetales, y también literatura. Yo, como mujer creadora, también puedo llevar lo que hago y comercializarlo, y es una forma de generar ingresos y sentirme un poco más reconocida”, agregó.

Para Adrián Juan Espinoza, geógrafo, profesor de la Universidad de La Habana y fotógrafo profesional, los cursos que se brindan como parte de la Zona Creativa son sumamente valiosos, porque independientemente de que permiten relacionarse con otros emprendimientos y proyectos de desarrollo local, también aportan conocimiento que muchas veces no está tan al alcance de la mano y adecuar experiencias internacionales a veces resulta un tanto complejo.
"Sin embargo, con estos cursos se puede aterrizar más a nuestra realidad, sobre todo a la particularidad que tienen las comunidades en el municipio, lo cual hace mucho más efectivo este proceso de desarrollo y de crecimiento, que es lo que se pretende con estos proyectos", consideró.
Alain Ferrer Chaveco, DJ (disc-jockey), más conocido en el mundo de la música y de la producción como Zetrabex, inicia un proyecto que persigue incorporar a ese universo a jóvenes desvinculados de manera que puedan convertirse en DJ y crecer como productores musicales. Zona Creativa le ha permitido a este joven residente en Guanabo brindar su arte en actividades realizadas en la Casa Moré, entre ellas el Encuentro Internacional Oralitura Habana.

De acuerdo con Alcaild López Arceo, de la iniciativa Archivos Cubano y Caribeño de Hip Hop, en el territorio hay mucha diversidad y Zona Creativa deviene marco de colaboración para visibilizar todos los proyectos que existen en el municipio y no hay que buscar en otros lugares, lo que da una medida de las potencialidades, para que no haya que ir a La Habana a crecer como emprendedores, En modo de rap invitó a otros a sumarse a la ZC como una posibilidad de cambiar la realidad del barrio, haciendo arte, música y poesía y arte comunitario, porque "es tiempo que demuestres lo que tienes en ti".
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