Este 27 de febrero, el Día de la Defensa tuvo características especiales, al tener como centro la higienización de la capital. Las acciones, que se extenderán durante sábado y domingo, cuentan con la participación activa de entidades, organismos, autoridades locales y la población, que junto a trabajadores de Comunales de enfrascan en ponerle cerco a la basura.
En el habanero municipio de Cotorro, donde esté viernes se trabajó en la higienización de sus seis Consejos cePopulares, se nota el avance, aún cuando todavía queda mucho por hacer, de ahí que estas acciones tengan continuidad durante durante sábado y domingo.

Tribuna de La Habana tuvo la oportunidad de estar en el Consejo Popular de Lotería, y pudo apreciar el trabajo que allí se realizó. Pero no basta con recoger la basura, con dejar limpio cada rincón de nuestra capital, si después no se mantiene lo logrado, si entre todos no velamos por el cuidado de los medios colocados en cada sitio para la recogida de desechos sólidos, y por su correcta utilización.
Hay situaciones, como la apreciada en Lotería, que sencillamente no pueden repetirse y que lamentablemente, se pueden apreciar en muchas partes de nuestra ciudad.
Nos referimos al hecho de que, en un espacio de menos de 100 metros, coexistan dos basureros, donde si bien en uno el tanque se encuentra desbordado, en el otro, la caja ampiror allí colocada, se encuentre rodeada de basura, mientras su interior está vacío.
Lo más contradictorio, es que todo ese volumen de basura se pudo colocar en la caja ampiror, y aún quedó espacio. Para colmo, entre ambos basureros, una papelera mostraba unos pocos papeles en su interior, mientras en sus alrededores, a solo centímetros, rondaban, otros tantos.

¿Entonces, cuánto cuesta en realidad poner los papeles en su sitio, la basura dentro de los tanques establecidos, en vez de tirarla fuera de ellos?.
Lo anterior es una muestra de la falta de conciencia que parte de la población tiene, personas que muchas veces, son las primeras en criticar, pero muy pocas, por no decir ninguna, se suben las mangas al hombro para contribuir con el bienestar colectivo, porque eso es lo que, en primer lugar, significa tener una ciudad limpia.
Pero volvamos a los dos basureros de Lotería de los que hablamos hace un momento. Tras su higienización, el depósito de basura se colocó al lado de la caja ampiror, para que se aprovechen mejor las capacidades de ambos contenedores.

De ahí, las acciones se extendieron a otras cuadras de ese Consejo Popular. A medida que la tropa avanzaba, con el apoyo de un carro colector, el barrio se iba transformando, los olores cambiaban, se veía otra imagen.
Y aunque quedó mucho por hacer, lo logrado muestra que entre todos, podemos cooperar a mantener nuestra ciudad limpia. Claro que tantos esfuerzos de poco servirán si no se toma conciencia de que la higiene de nuestra ciudad es cuestión de todos.

La basura tirada fuera de contenedores y papeleras vacías nada tiene que ver con la falta de recursos para la recogida de la basura, sino con falta de educación y consciencia ciudadana.
La higiene de la ciudad no solo depende de Comunales, sino de cada uno de nosotros, del cuidado que le demos a nuestro entorno, a los medios para la recolección de basura, de velar por la limpieza de nuestras calles, con el mismo celo con que cuidamos la limpieza de nuestros hogares.


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