No puede verse de otra manera: la accidentalidad puso una mancha en la entrega inmensa de los trabajadores de la Empresa Eléctrica de La Habana en 2019, quienes tanto brillo y luz aportaron a los festejos por el aniversario 500 años de la Villa de San Cristóbal, sin descuidar sus restantes misiones en la prestación del servicio a los clientes estatales y residenciales.
La prioridad del presente calendario es fomentar acciones encaminadas a que no haya ni un solo hecho que lamentar, como enfatizó el director general de la Empresa Eléctrica capitalina, Ingeniero Mario Castillo Salas, tras conocerse del plan diseñado para alcanzar tan estratégico objetivo, a partir de acrecentar la capacitación, las inspecciones, el control al desarrollo de los días de la técnica, potenciar encuentros con familiares y la política de Hombre Seguro, con el correspondiente estímulo a los que ostentan esa condición, sin faltar las sanciones a quienes incumplan lo que dictamina la seguridad y salud en el trabajo.
Durante el balance de la gestión anual de 2019 se abordó cómo en la ocurrencia de los accidentes existen causas técnicas, organizativas y conductuales, pero estas últimas son las de mayor incidencia, con el 80 por ciento. De los 4 200 trabajadores de la empresa, una gran parte está expuesto a riesgo; sin embargo, hay deficiente percepción de ello, así como otros elementos que inciden y urge revertir.

Elevar el rendimiento de las inversiones para mejorar la calidad del servicio y disminuir las pérdidas eléctricas, así como las interrupciones del servicio en todos los niveles de voltaje, constituyen tareas permanentes de esta empresa, llamada a continuar impulsando su programa de rehabilitación de líneas y subestaciones de 110 kV y de 33 kV; el de redes soterrada, el proceso de medición de la energía mediante contadores más eficientes, la sustitución del alumbrado público con tecnología LED, la electrificación de obras del polo turístico de La Habana, por citar algunas.
Al analizarse el tópico referido al desempeño del sistema integral de atención al cliente, se dijo que el tiempo de resarcimiento de los equipos dañados por causas imputables a la entidad fue de 24 días: Se cumplió en 6.9 días el tiempo de respuesta a las quejas, cuando lo planificado es una semana; sin embargo, no se concretó lo esperado para ejecutar los compromisos de servicios debido a escases de la mayoría de los recursos necesarios
La directora del Centro Integral de Atención al Cliente –CIAC-, Ingeniera Sandy Medina, explicó que indemnizar por la modalidad de cheque a quien se le afecta un equipo, ha sido un motor impulsor del avance de dicho proceso. Opinó que el daño a la propiedad ya no es el Talón de Aquiles; en 2018 cerraron con 30 días para indemnizar y en 2019 fueron 24, no teniendo expedientes extemporáneos.
“Hay que perfeccionar la atención a la población y aun estamos lejos de eso”, subrayó el director general., quien enfatizó en el trabajo de las Oficinas Comerciales y la interacción de su personal con el público, además del imperativo de mejorar el servicio al cliente interno.
La recuperación de la capital en apenas siete días tras el paso del tornado que azotó a esta geografía en enero de 2019, el incremento del pago de la electricidad por transferencia bancaria, la reducción de la cantidad de interrupciones en las líneas y en las subestaciones, forman parte de los aspectos que sobresalieron en el año recién finalizado.
Por su entrega de tantas décadas de consagración, la profesionalidad, experiencia, disciplina, entrega sin límite al trabajo y vocación de compartir conocimientos, el Ingeniero Pedro Felipe de Las Casas, quien fuera director de Operaciones de la empresa habanera, recibió en nombre de sus compañeros –y creo que no me equivoco al decir de los eléctricos todos-, un distingo Por la Obra de la Vida. “Estuve 36 años en plantilla, pero sigo siendo eléctrico de corazón”, dijo agradecido, y minutos más tardes pudo corroborarse al compartir sus pareceres sobre temas de impostergable solución como la accidentalidad, y otros que delinearon una clase magistral.

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Me siento orgullosa de haber comenzado mi vida laboral en esa empresa y haberle dedicado mis primeros 6 años como trabajadora a este sector,sector que se convierte en familia cada mañana al levantarse y saber cada trabajador la responsabilidad que tiene desde el puesto de trabajo que ocupe. Teniendo siempre la convicción de que terminamos con el deber cumplido y con el cliente satisfecho. Han existido muchos cambios y casi todos han sido para bien pero me siento con el derecho de pertenecer a la familia de los eléctricos, pues una vez que eres miembro ya no puedes salir. Mi esposo aun labora ahí y sabemos que aunque las cosas no siempre son como la desean todos los trabajadores, se puede hacer más y mejor, nada más reconfortante para esos guerreros con los que ”...no hay descanso, no hay noche, no hay fatiga...” que la sonrisa de un niño agradecido o la algarabía de todo un barrio diciendo: "llegó la luzzz" Para todos un beso inmenso y la alegría de saber que somos una inmensa familia... Besos Dianelys