Varias cosas cambiarán a partir de este lunes –2 de septiembre- en la vida de los habaneros. Habrá momentos del día en los que el tránsito se intensificará; la rutina de los padres de niños y adolescentes deberá ajustarse a los horarios de entrada y salida a clases; los vecinos de los colegios tendrán que volver a habituarse a los timbres y bullicio de los recreos.

Arranca el curso escolar y las calles de la ciudad se llenarán nuevamente de chicos uniformados. Es menester garantizar una jornada en la cual no ocurra siquiera un percance de tránsito, pero el propósito, la necesidad, lo útil y reconfortante es que además de velar, la convocatoria a extremar la cordura se traduzca en maneras sensatas de moverse en la vía, por parte de choferes y peatones, y que más allá del debut estudiantil, resulte una práctica de todos los días.

En correspondencia, extremar las precauciones es la palabra de orden. La exhortación la hacen las autoridades políticas y gubernamentales de la ciudad y los integrantes de la Comisión Provincial de Seguridad Vial.

El pedido apunta a todo el mundo, pero en particular a los conductores, quienes deberán extremar la atención, redoblar los cuidados ante el cruce de peatones, además de respetar posibles desvíos, que respondan a la celebración de actos por el inicio del período lectivo.

Las recomendaciones a padres u otros acompañantes de los menores también son igual de claras, precisas y profilácticas:

Es menester caminar por las aceras, cruzar de un lugar a otro por los lugares recomendados (esquinas, semáforos y pasos peatonales), mantener una conducta adecuada durante el viaje en ómnibus, y tener presente todos los potenciales peligros asociados al tránsito.