Más de 15 040 jóvenes ha formado la Universidad de Ciencias Informáticas –UCI- de Cuba, durante las trece graduaciones acaecidas en este centro de la Educación Superior, inestimable aporte a la formación de profesionales de las TIC en el país.
La más reciente, con 266 alumnos, fue la más pequeña en todo ese tiempo; sin embargo, no por ello dejó de distinguirse. Y es que incluyó a los primeros 20 Técnicos Superiores de Ciclo Corto en Administración de Redes y Seguridad Informática, tarea confiada a la UCI hace tres años.

Se trata de una experiencia nueva y a la vez exitosa, pues al decir de su rector, el Doctor Walter Baluja García, constituye una oportunidad para la superación de jóvenes en un perfil de trascendencia socio-económica, y que la sociedad reciba, en menos tiempo, a profesionales bien preparados y dispuestos.
En calidad de especialistas, los de la actual graduación tuvieron la posibilidad de incorporarse a importantes proyectos de desarrollo de software y de investigación asociados a diversas esferas del desarrollo del país, incluyendo educación, salud, industria, el gobierno electrónico y otras.

Durante los últimos años, un grupo de quienes recientemente concluyeron su etapa universitaria, protagonizaron la tarea Educando por Amor, diseñada para llevar la enseñanza a las nuevas generaciones de escuelas radicadas en los municipios de La Lisa y Marianao. Entre estos figuraron once muchachos, quienes fueron reconocidos, al igual que aquellos coronados con Título de Oro por sus logros en la docencia, evaluación de 5 puntos en los trabajos de diploma con resultados relevantes en la producción, la investigación y la extensión universitaria, entre otros aspectos.

Una réplica de la escultura Resistencia, emplazada en el campus de la UCI como regalo de Oscar Niemeyer al Comandante en Jede Fidel Castro en su 80 cumpleaños, fue entregada, en representación del pueblo habanero, a Luis Antonio Torres Iribar, miembro del Comité Central y Primer Secretario del Partido en La Habana.
Estuvo este entre los momentos de una ceremonia cargada de lucimiento con el espectáculo artístico a cargo del movimiento de aficionados de la universidad, en la cual primó el mensaje de que dejar atrás las aulas no entraña despedidas. “Aprovechen el nivel de formación hasta aquí adquirido en su casa, la UCI, y regresen a ella cuantas veces lo requieran”, como sentenciara el rector.

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