La persistencia y la audacia caracterizan al músico cubano Christopher Simpson, de 23 años de edad, recién graduado en la especialidad de violín en la Universidad de las Artes, quien además de tocar otros instrumentos, ser compositor, cantante y productor, ha demostrado tener un talento innato que lo ha llevado a ser nominado al Cubadisco 2019 en la categoría de Pop y Rock, por su primer disco Absolución, bajo el sello de Bis Music.

Inicia sus estudios a los seis años en el Conservatorio Elemental de Música Paulita Concepción, período en el que guarda un grato recuerdo de sus profesores pero en especial de María Verdecia, quien dio cierre a esa primera etapa y lo ha encaminado en otros niveles de enseñanza.

Continúa en el Conservatorio Amadeo Roldán, donde formó pequeños grupos con algunos amigos, quienes hacían canciones de trovadores como Silvio Rodríguez y Carlos Varela, y música anglosajona de The Beatles y Led Zeppelin, entre otros. Estos andares más allá de la música clásica, contribuyeron a su desarrollo como violinista, por lo que al culminar este nivel, trabajó en algunos sitios de La Habana Vieja, interpretando música popular cubana.

Foto: Cortesía del entrevistado

En diálogo con Tribuna de La Habana, comenta: “Ingresé en la Universidad de las Artes con mi maestro de violín Augusto Diago; y en paralelo inicié la grabación de mi primer disco, proceso que comencé a gestar desde mis estudios en la Amadeo Roldán, pues mis primeras composiciones fueron alrededor de los 15 años. Cuando tenía suficientes canciones decidí realizar un material fonográfico con una selección de las que más se ajustaran en dramaturgia, y fueran atemporales”.

En ese momento no contaba con suficientes medios, pero nada lo detuvo: “Tenía softwares con los que hice los backgrounds de las canciones, las cuales pude pulir con el tiempo al adquirir diversos recursos más profesionales que me posibilitaron grabar mi disco. Primero comencé en un estudio de un amigo y luego seguí en mi cuarto, prácticamente sin condiciones acústicas pero el resultado fue satisfactorio.

“Muchas personas quisieron desanimarme porque no tenía las condiciones adecuadas, me decían que estaba loco, que nadie me iba a aceptar el disco. Pero hice caso omiso, porque cuando uno tiene un sueño, un objetivo, tiene que sobreponerse a todos los obstáculos, y decir -esto es sí o sí-. Uno no puede esperar a tener todas las condiciones ideales porque se le va la vida esperando para que algo suceda. Hasta cierto punto uno tiene que “fabricar” las condiciones en la medida de lo posible, y trabajar sobre la marcha para que las cosas fluyan.

“…Y el resultado fue increíble, cuando lo grabé recibí el apoyo de mi escuela, y la aceptación a niveles institucionales. También del programa televisivo Cuerda viva, donde estuve nominado en el Festival de 2017 en la categoría Novel y en Rock; y en 2018 en Música electrónica y Pop; y estoy contento porque fue un reconocimiento a mi trabajo. Aparte, en 2017 gané en un festival nacional universitario de cantautores, una experiencia muy linda donde pude compartir con jóvenes de mucho talento”.

Su primer concierto fue en mayo de 2017 en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes y luego en la Casa del Alba. Por esa fecha surgió su actual grupo La elevación, que es una alusión a una de las canciones del disco, Elevación del silencio, y a un cuadro de su mamá, artista de la plástica, que tiene igual nombre.

“…Es una manera de llevar los sentimientos a otro nivel, donde las personas puedan percibir sensaciones menos carnales, menos terrenales;… hay cuestiones del alma que son mucho más profundas, y eso intento hacer con mis canciones…y esta concepción nos gustó a todos, y nos identifica; incluso, en la carátula del disco aparezco como elevado del suelo, así que hay una idea bastante integral en todo esto de La elevación, pues hasta mi cuarto, hoy mucho más perfeccionado, lo he denominado Producciones Elevación”.

El grupo cuenta con nueve integrantes formado por varios amigos con ganas de hacer buena música y mostrar su arte al mundo. Pero muchos han cambiado, aparte de Simpson, solo queda el bajista Gabriel Pérez y los metales: en la trompeta Francisco Javier y el saxofón Jorge Sáenz. Estos últimos participaron en el disco, y el propio Simpson grabó el resto de los instrumentos. También se han mantenido los encargados del sonido, estudiantes de la Universidad de las Artes que se gradúan este año: Dayana Liz García y Harold Merino Bonet.

Foto: Cortesía del entrevistado

Sobre las características del disco, expone: “Consta de diez canciones con un recorrido temático, fragmentado en secciones; luego da paso a otro tema que es un Bonus Track, material adicional que representa lo que seguirá, porque este disco lo grabé originalmente en 2015 y 2016, o sea, ha pasado tiempo, y a esta edad son notables los cambios, pues las prioridades a los 19 años no son las mismas que a los 23 años, y más cuando se está estudiando en la universidad y además, te enfrentas al trabajo profesional; uno adquiere un grado de madurez y compromiso que nos hace cambiar la perspectiva de la vida.

“Ahora pienso más en el público, en brindarle algo con lo que se sientan identificados, de lo cotidiano; y de eso se trata la última canción que grabé en 2018, justamente para que saliera en el disco con Bis Music, el cual fue aprobado en diciembre de ese año y el pasado 6 de abril hice la presentación oficial junto a mi grupo, en Bellas Artes”.

Acerca de sus planes futuros adelanta: “Tengo el objetivo de realizar un material fonográfico destinado al violín, con música de concierto y popular llevada a formatos más pequeños, gravándome a dos y tres violines, o sea, sería un disco instrumental. También quiero hacer un disco con el grupo, ya tenemos el posible orden de las canciones, pero no quiero decir mucho, para no arruinar la sorpresa y para que las personas se concentren en mi actual disco, con el que pretendo hacer varios videos que podrán disfrutar como un material nuevo en su esencia, y las canciones tendrán diferentes visiones ya que cambia el soporte de llegada al público. De hecho, ya existe un video clip de la primera canción del disco Hiéreme, realizado por Yadniel Padrón”.

A pesar de su juventud, Christopher Simpson lleva una intensa carrera profesional. Como violinista y pianista formó parte del grupo Mezcla, dirigido por Pablo Menéndez, desde agosto de 2014 hasta julio de 2018; desde finales de 2017 hasta hoy está como violinista y cantante, con Ray Fernández; desde mediados de 2018 es violinista, guitarrista, pianista, corista y director musical del grupo de Annie Garcés. También ha tenido apariciones en otras bandas, como Extraño Corazón; y trabaja como productor musical de algunos jóvenes artistas.

No obstante, este es solo el principio de su carrera. Deseo que continúe cultivando su talento con la misma voluntad y perseverancia conque grabó su primer disco, sin detenerse ante los tropiezos de la vida, entonces es muy probable que algún día logre elevarse hasta las estrellas.