El proyecto Detrás del Muro en su tercera edición quedó inaugurado el domingo 14 de abril. Este año su equipo nos trae una nueva propuesta de trabajo que hacen llamar: proyecto sociocultural dedelmu. La idea consiste en no solo intervenir con obras el malecón durante las bienales, sino que la misión estará enfocada también en promocionar el arte, el diálogo y la educación en relación a la comunidad. Para ello se centrará en la retroalimentación público-obra, más que en intervención en el espacio público.

Otras de las novedades del proyecto es que no solo se limitará a las áreas del malecón, sino que se extenderá a espacios nuevos como la Avenida de Puerto, Prado, el Callejón de los Peluqueros, el solar de La California y la barriada Colón. Además, las exposiciones no culminan con la bienal, sino que continúan hasta el mes de noviembre para celebrar el aniversario 500 de La Habana. A diferencia de la bienal anterior, son 71 creadores de nueve países los participantes este año, casi un tercio más de artistas, en relación con la edición del 2015.

Foto: Nathalie Mesa Sánchez

En esta oportunidad las obras resultan interesantes por su relación con lo cognitivo. De ellas podemos destacar Mirar sin ver, del artista estadounidense Marcos Lutyens, una pieza que consiste en un pequeño camino construido a partir de diversas texturas en la que los niños, sin zapatos y con una venda en los ojos, deben recorrerlo y sentir en sus pies la estructura de lo que sienten. De esta forma se privilegia a los sentidos.

En cada obra el público es encargado de completar la pieza con su implicación. Por ello, el mural del artista cubano Pablo Rosendo se ha convertido en un espacio de fotos de familia y enamorados, la obra Trasfusión de Arlés del Río es ahora un espacio donde cada niño juega a mojarse con el agua que sale a chorros de las mangueras, mientras que los vestidos a manera de escultura que conforman la pieza Construyendo lo femenino de la española Susy Gómez, son motivo de múltiples fotos en los que las personas posan como si los llevaran puestos.

Otras obras que trabajan con los sonidos, la cinética, la visualidad también componen la exposición. Y no olvidamos aquellas que son impresionantes y bellas y que encajan en el espacio como para quedarse para siempre, de estas sobresalen la escultura de Roberto Fabelo, y del mexicano José Dávila, por citar solo algunas.

Lo cierto es que Detrás del muro se ha convertido en una exhibición singular, capaz de acercar el arte apaciblemente al público de varias generaciones y a promover a más de una visita. Muchos estamos a favor de que se queden las obras durante mucho tiempo en nuestro malecón.