De una forma u otra, muchas personas aportaron su grano de arena en la lucha por el triunfo revolucionario, tal como ocurrió con el combatiente David Montes de Oca Herrera, actual Secretario del Trabajo Patriótico Militar e Internacionalista de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana de Santos Suárez, en el municipio de Diez de Octubre.

Foto: Cortesía del entrevistado

En un intercambio con Tribuna de La Habana, Montes de Oca rememoró: “En 1993 Fidel constituyó la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana como continuadores de los compañeros que habíamos estado en la Sierra y en la clandestinidad, y en aquella ocasión dijo: nacimos como quería Martí con los pinos nuevos y los pinos viejos”. Y añade: “La asociación tiene dos tareas muy importantes: la defensa de la revolución y la formación de las nuevas generaciones, pues tratamos de perpetuar en los jóvenes los valores patrios”.

Con orgullo se refiere a la organización de base a la que pertenece: “Integro la 108 de Santos Suárez, que lleva el nombre de José Garcerán de Vall Vera, que tenía 23 años cuando cayó, era capitán del Ejército Rebelde, que lo mandó Fidel, a través de Haydée Santamaría, a crear un frente en el límite de La Habana con Matanzas para garantizar el cruce de Camilo hacia el Occidente. Y allí cayó Garcerán. Todos los 17 de diciembre hacemos un acto en la calle D´strampes No. 220 entre Milagros y Libertad, Santos Suárez, que era donde él vivía. Era un patriota muy inteligente, poeta y muy enérgico”.

“Pero la mayoría de los que cayeron eran muy jóvenes: Frank País, José Antonio; a mí me tocó la suerte de seguir vivo. Ustedes no saben qué cosa era aquello. Y Martí dijo que el pueblo que olvida su historia corre el riesgo de tener que volverla a vivir. Y tener que volver a vivir a Carratalá, Ventura, a Chaviano sería terrible, por eso haremos todo lo que sea necesario para que eso no se repita en Cuba”, enfatiza.

Sobre su accionar en la capital, que fue breve porque era de Placetas, Las Villas, comenta: “Participé en una célula en el entonces hotel Hilton, y hacíamos acciones de propaganda y algunas de combate, por ejemplo, a mí me tocó cuidar a Frank País cuando vino a La Habana en 1957. Él vino a la CMQ, y mandaron a diez compañeros para cuidarlo, entre ellos estaba yo, y teníamos la obligación de no dejar que lo cogieran preso”.

También en Las Villas cumplió diversas misiones: “Realizamos acción y sabotaje, participé en la huelga azucarera, la primera que hizo el Directorio Revolucionario. También tuve que ir a Santiago de Cuba a buscar balas. Después de la huelga del 9 de abril de 1958 fui para la Sierra y la primera acción fue entrar a Placetas, para apoyar al Che, con el fin de que el ejército combatiera contra nosotros y el Che pudiera avanzar. Después peleamos en Manicaragua, Fomento y en Santa Clara, lugar donde más duro estuvo la lucha”, recuerda.

Con casi 80 años, que cumplirá el próximo 31 de diciembre, David no puede dejar de estar en acción. Siempre se le ve en cada conmemoración o matutino especial de cualquier escuela de la localidad, porque su objetivo es que las nuevas generaciones conozcan un poco más sobre los hechos relevantes de nuestra historia, pero en especial aquellas anécdotas menos conocidas sobre los mártires capitalinos que dieron su vida por la independencia de Cuba.