La Habana cuenta con tradicionales encantos que provocan la admiración y el respeto de sus habitantes y visitantes. De ahí que quienes le conocen no le olvidan y casi siempre regresan a nutrirse de su savia, y buena vibra.

También posee como rasgo distintivo la nobleza y cultura general que caracteriza a su gente, y entorno adyacente.
Es una ciudad con extraordinaria belleza natural. Las costas que bordean la porción que ella ocupa en el emblemático archipiélago cubano poseen la singularidad de su atractiva vegetación entrecruzada con el azul del mar y en contraste con el cielo y caprichoso sol que irradia luz a lo largo y ancho de su espléndido litoral.

Unas horas separan a esta maravillosa capital de su 499 cumpleaños de fundada, y por ello el día 16 se conmemorará con múltiples actividades previstas para rememorar el significativo acontecimiento. Y uno de los espacios acostumbrados para realzar la efeméride será sin dudas su Casco Histórico, fuente enriquecedora de historia, leyenda y tradición.

Decenas de habaneros que recorren asiduamente sus calles se darán cita una vez más para ejecutar uno de los ritos más practicados en el entorno; la vuelta a la Ceiba que cada año se efectúa en la Plaza Vieja y cual ofrece la oportunidad a quienes asisten a venerarla, soñar por unos segundos con sus más anhelados y preciados deseos, séase de salud y prosperidad. Esta es una ceremonia enraizada durante décadas en este espacio citadino.

Otra de las atracciones de esta urbe es el Capitolio Nacional que ya brinda a la población la posibilidad de deleitarse con áreas ya restauradas que denotan un alto grado de exquisitez y profesionalismo.

Rutas y Andares es también una de los novedosos programas de distracción compartidos cada verano por cientos de familias, y el interesante proyecto contribuye a fomentar conciencia e interés por la cultura nacional. Y es una forma de poder conocer lugares importantes de la ciudad que atesoran valiosos entes portadores de conocimiento.

El Gran Teatro de La Habana al igual que el Martí muestran los valores arquitectónicos que recrean la época colonial y “republicana”, a pesar del tiempo transcurrido y los procesos de reparación y restauraciones, acometidos.

De igual manera son símbolos también de esta paradisiaca tierra, la reconocida Alameda de Paula, el Paseo del Prado, y el pintoresco y extendido malecón que la rodea y baña con sus aguas, elementos que conforman parte de las riquezas urbanísticas y la encomiable labor de preservación asumida durante estas décadas por la Oficina del Historiador de la Ciudad. Y cual tiene como protagonista esencial a Eusebio Leal Spengler, artífice de esta voluntad de salvaguarda del patrimonio histórico y cultural, no solo de La Habana, sino de toda la nación. 

Así mismo con esta celebración se entrelaza el vasto programa de obras económicas y sociales que vienen ejecutándose con vista al advenimiento del 500 Aniversario en noviembre del 2019.

Ello implica un profundo compromiso para todos los coterráneos, incluyendo los organismos y entidades del territorio los cuales junto con la población se han sumado a los procesos de embellecimiento, saneamiento y florecimiento integral que aspiran los habaneros y aquellos que han sido adoptados por la Capital de todos los cubanos.