“Libres de hambre y de sed; de angustias y dolores; de enfermedades; de incomodidad y de expresar un comportamiento anormal”, recitó orgullosa Maylen González García, especialista bióloga para zoológicos de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Jardín Zoológico de La Habana, como las cinco libertades cumplidas para el bienestar animal.

Coralia León, directora de Bienestar Animal, muestra un diploma para trabajadores e instituciones que colaboran con el Jardín Zoológico de La Habana en la conservación de las especies y la educación ambiental. Foto: Gabriel , Valdés Valdés

La comodidad es que el entorno sea adecuado según la especie mientras la normalidad de las conductas se evitan para mantener el accionar en la fauna, por ejemplo: los leones son carnívoros y gregarios, cuando está solo en una jaula puede realizar movimientos estereotipados como caminar constantemente de un lado para el otro por sentirse ocioso, por no poseer un estado psicológico corriente.

En el zoológico de 26-como se conoce popularmente-, el más antiguo de Cuba y que recientemente cumplió sus 80 años, existen 96 especies y 818 ejemplares de la fauna cubana y extranjera, divididos en cuatro grandes grupos: reptiles, anfibios, aves y mamíferos. “Los animales no están aquí porque quisieron, nosotros los trajimos y es nuestra responsabilidad mantenerlos en las mejores condiciones”, destacó Coralia León, directora de Bienestar Animal de la institución.

Periódicos análisis para la salud y observaciones de biólogos y veterinarios mediante recorridos diarios (incluyendo fines de semana y feriados) al parque, ayudan a evaluar la interacción entre especímenes próximos y con el medio ambiente. Maylen González confesó que la conducta se valora todos los días pues pueden estar bien hoy y mañana mal porque, por citar algún caso, la jaula los aburrió.

Maylen González confesó que la conducta se valora todos los días pues pueden estar bien hoy y mañana mal porque, por citar algún caso, la jaula los aburrió. Foto: Gabriel , Valdés Valdés

Los espacios son muy reducidos y mayormente cubiertos de cemento y rejas; como consecuencia en la colección no existen animales de gran tamaño como jirafas o elefantes, ni familias de ungulados que por lo general viven en grupos.“Preferimos tener una exhibición donde las personas vean algunos ejemplares, pero no es nuestro principal interés su reproducción a causa del limitado territorio”, expresó Coralia León.

Asimismo los trabajadores emplean un plan de enriquecimiento ambiental mediante la incorporación de aditamentos en las jaulas como ramas, troncos,agujeros, juguetes, piedras y oquedades para que el animal se entretenga y muestre sus características específicas.

Durante el primer evento científico Abelardo Moreno in memoriam, ocurrido el pasado mes, se presentaron casi una veintena de trabajos por y para zoológicos. La mayoría de los estudios pertenecían a investigadores del Jardín Zoológico de La Habana e iban orientados a la crianza natural del león común a partir de parentales adaptados; el empleo del follaje como suplemento alimentario de los primates; la reproducción del chacal de lomo negro, del toro azul y del Cóndor de los Andes; el enriquecimiento ambiental estructural en felinos y la naturalización de las exhibiciones de pequeños monos.


Por otra parte, la conservación se asienta cuando una pareja es capaz de reproducirse en cautiverio y, a su vez, la fecundación va dirigida al completamiento de especies.

La directora de Bienestar Animal comentó que atesoran pocas especies nacionales, mas se puede observar a la cotorra, el majá de Santa María, el cocodrilo cubano y la jutía; además en el herpetario se exiben anfibios y reptiles que normalmente se encuentran en áreas protegidas.

Jardín Zoológico de La Habana. Foto: Gabriel , Valdés Valdés

En cuanto a los animales foráneos existe una representación de todos los grupos continentales y es importante destacar a los que más logros alcanzan por su reproducción y estabilidad en el zoológico: el cóndor de Los Andes- parte de una donación del entonces presidente de Chile, Salvador Allende en 1972-, el chimpancé, los leones- ya existe una cuarta camada de los leones donados por la hermana nación de Namibia-, los coyotes y los jaguares; todos constituyen especies amenazadas.

“La instalación no están vacías por falta de especies”, insistió Coralia León, quien aclaró que la desocupación de algunas áreas se debe a mantenimientos - siempre intencionando que no ocurra en períodos picos como vacaciones escolares- cuando se mueve al animal para otro recinto hasta que concluyan las labores.


Además, siempre existirán una o dos jaulas libres en un conjunto expositivo, para determinadas acciones, dígase fortalecer la alimentación, formar o separar un grupo, ayudar a la gestación/cría o aplicar un tratamiento veternario.

En los últimos años se han incrementado los especímenes de gracias a dos razones: los zoológicos no son dueños de sus animales sino que los animales son patrimonio de la Empresa Cubana de Zoológicos y se manejan a nivel nacional para la conservación de la fauna; y tras la donación namibiana se tomó como convenio que los animales estarían en el Parque Zoológico Nacional hasta su completa adaptación, a partir de entonces cedería ejemplares a las instituciones similares del país.

¿Escuela, trabajo o casa?

Osmanys González Porto, técnico veterinario, es quien alimenta de su mano al hipopótamo. Foto: Gabriel , Valdés Valdés

“Todo el que me conoce dice que el zoológico es mi casa, que mi trabajo es lo primero”, explicó Osmanys González Porto, técnico veterinario que atiende a las aves rapaces, los cocodrilos y los lagos (donde existen flamencos, una isla con monos y un pedazo donde conviven variedades de patos y un hipopótamo), quien ha rechazado otras ofertas laborales puesto que lo más lindo es estar en un lugar que te guste y crear un sentido de pertenecia.

Cada animal conecta con otros y respetan el espacio individual, incluso el hipopótamo -conocido por ser una especie agresiva y territorial- se adaptó a cohabitar en grupo.

Osmanys declaró que los cocodrilos son muy respetados y que el interés creciente en su reproducción conllevó a varias escavaciones y la inserción de tierra fina; “ellos son de costumbres en su medio natural pues buscan un lugar y un sustatro específico para anidar.

“Un reto fue la actual cría de cóndor de Los Andes: los padres no anidaron dentro de ninguna de las 15 cavidades de su piedra sino afuera y se mostraban amenazadores para que nadie se acercara al descendiente; era una época lluviosa y le preparamos un nido con capas de arena, tierra y piedra para que filtrara el agua”, agregó.

Animales en el Jardín Zoológico de La Habana. Foto: Gabriel , Valdés Valdés

El amor y la convivencia con los animales ha conllevado a ponerle nombres, en dependencia de las características físicas o de actitud; así como aumentar el número de señaléticas y careles para el cuidado de los mismos.

Con un promedio de 6 000 visitantes en vacaciones, el Jardín Zoológico de La Habana - abierto de miércoles a domingo de 10 am a 4pm-oferta recorridos guiados, parque de diversiones, cafeterías gastronómicas, ponis, caballos para adultos, fotografía con aninales ,alquiler de pérgolas para la celebración de cumpleaños y otros eventos.


El intercambio con la floresta también se propicia pues es, bastante rica; existen en el zoológico 41 familias botánicas nacionales y foráneas que incluyen 97 géneros y 115 especies, 65 de las cuales se pueden utilizar como alimentos de los animales en el zoológico.

Sin embargo, las propuestas son socabadas por el mal comportamiento de las familias; no existe ley que sancione a quienes dañan los árboles, le tiran comida - como pellys y caramelos-a los animales y que dañan su salud; los vigilantes, guardaparques y niños Guardianes del Zoo vigilan y regañan a los infractores pero no es suficiente.

Rinoceronte blanco. Foto: Gabriel Valdés Valdés