El aparato digestivo es un sistema fundamental dentro de nuestro cuerpo, pues nos permite desarrollar, aprovechar, asimilar y procesar los alimentos. Está constituido por un conjunto de órganos formado por la boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso; encargados del proceso de la digestión, es decir, la transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células del organismo.

Su función es transportar alimentos, secreción de jugos digestivos, absorción de nutrientes y excreción mediante el proceso de defecación. Se encarga de transformar los alimentos en sustancias simples y fácilmente utilizables por el organismo. En el proceso de digestión se modifican los glúcidos, lípidos y proteínas en unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre.

Cuando este proceso falla, y aparecen síntomas que indiquen la posibilidad de alguna anomalía debemos acudir al médico. No obstante, es recomendable conocer acerca de las causas y medidas de prevención de las enfermedades gastrointestinales, que, por lo general, se deben a factores externos, como la alimentación e infecciones. La mayoría de las veces son provocadas por la poca rigurosidad con la higiene y la dieta.

Enfermedades gastrointestinales más frecuentes

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

La dieta terapéutica recomendada en estos pacientes incluye no ingerir comidas copiosas, alimentos flatulentos, bebidas gaseosas, ni cerveza. Alimentos irritantes (bebidas muy frías o muy calientes, cítricos, especias, etc.). Grasa animal, cacao, chocolate, ni alcohol, pues favorecen el reflujo gastroesofágico y, al mismo tiempo, disminuyen el vaciamiento gástrico. Exceso de cafeína (café), ya que incrementa la secreción ácida del estómago, favorece un reflujo más ácido hacia el esófago y, por tanto, aumentan los síntomas.

Consejos: Masticar bien. Evitar acostarse después de ingerir alimentos. Consumir frutas carnosas como: fruta bomba, mango y melón, además de vegetales, pues dan sensación de bienestar intragástrico y evitan el reflujo.

Úlcera gastroduodenal

Algunos componentes de las dietas pueden intensificar y/o empeorar los síntomas que presentan los pacientes ulcerosos. Por eso, además de la terapéutica farmacológica, se recomiendan dietas específicas, que ayudan a controlar los síntomas y evitar las recidivas y complicaciones.

A los pacientes con úlceras gastroduodenales se les indican dietas que disminuyan la secreción ácida, que regulen el vaciamiento gástrico e incrementen la defensa de la mucosa del estómago. Dieta en horario fijo y no copiosa, baja en grasas y carbohidratos, con el fin de disminuir los síntomas dispépticos. Consumo de frutas y vegetales.

Consejos: Evitar alimentos flatulentos (col, coliflor, judías) y ricos en fructosa y sorbitol. No ingerir alimentos hipertónicos (muy dulces o muy salados), bebidas carbonatadas, gaseosas, ni alimentos en conserva. El uso de productos lácteos y derivados es restringido, dado que, de mejorar los síntomas, en muchos pacientes provoca el incremento de los síntomas dispépticos. No obstante, no existen argumentos científicamente avalados, que determinen la necesidad de plantear restricciones dietéticas a los pacientes con úlcera péptica, salvo en casos complicados con hemorragia o estenosis pilórica, que requieren de un manejo nutricional específico.

Gas intestinal

El primer objetivo del tratamiento en estos pacientes es convencerlos de que su problema no está relacionado con una producción excesiva de gas intestinal, sino con una deglución incontrolada. Se les recomienda que, unido al tratamiento farmacológico, practiquen una terapia dietética que contribuya a mejorar y controlar los síntomas.

Consejos: Masticar adecuadamente. Consumir frutas frescas. Beber té e infusiones tranquilizantes y relajantes. Ingerir alimentos de forma tranquila, que estén poco condimentados y sean bien masticados. Evitar el consumo de agua en botellas, las gomas de mascar, los carbohidratos no absorbibles, como los contenidos en algunas legumbres y cereales, la leche y sus derivados, así como las bebidas carbonatadas que son productoras de gas.

Síndrome de malabsorción intestinal

Las enfermedades que cursan con este síndrome se acompañan generalmente de déficit de vitaminas, minerales (hierro, cinc, calcio, etc.), proteínas, grasas, hidratos de carbono, entre otros nutrientes, debido a la pérdida o atrofia de las vellosidades intestinales, al sobrecrecimiento bacteriano y a los trastornos inmunológicos de base, que propician una malabsorción de nutrientes esenciales para el mantenimiento del trofismo de la mucosa del aparato digestivo, que va desde la boca hasta el ano.

Consejos: Dietas ricas en nutrientes, con el fin de reponer las pérdidas y evitar las complicaciones, por ejemplo, frutas frescas, carnosas, con alto contenido en minerales y vitaminas; vegetales, carbohidratos y proteína animal (pescado, pollo y huevo). No ingerir productos lácteos ni derivados, ni comidas enlatadas, muy condimentadas o fritas, dado que incrementan los síntomas.

Estreñimiento crónico

Se recomienda consumir fibras dietéticas (vegetales, cáscaras, granos, frutas, legumbres, hortalizas, salvado de trigo, cereales), además, el ejercicio moderado, que favorezca los movimientos del colon; la dedicación de un tiempo diario para la defecación.

Diverticulosis. Enfermedad diverticular del colon

Puede ser causada, en parte, por una dieta pobre en residuos. Se ha obtenido mejoría cuando el enfermo incorpora alimentos con un elevado contenido en fibra, puesto que el grosor de la pared del colon es inversamente proporcional a la fuerza de distensión intracolónica. La fibra dietética protege al colon del desarrollo de divertículos, al aumentar la masa fecal y su diámetro y disminuir la presión intraluminal.

Consejos: Dietas ricas en fibra y preparados a base de fibra dietética, tanto soluble como insoluble, para normalizar el tránsito intestinal y la presión intraluminal a partir de las propiedades de ambos tipos de fibra. Dietas ricas en vegetales, legumbres y frutas, con elevado contenido en celulosa Suplementos de fibra en forma de tabletas o galletas, preparadas con harina integral. Estas dietas deben ir acompañadas con gran ingestión de agua.

Síndrome de intestino irritable

Independientemente de las medidas farmacológicas, como la utilización de los espasmolíticos intestinales, la fibra dietética ha mostrado ser eficaz al mejorar los síntomas en la fase de estreñimiento, no así en la diarreica, donde hasta un 25 por ciento de los pacientes refiere, agravamiento (distensión, flatulencia, y retortijones).

Consejos: No consumir alimentos flatulentos ni de bebidas carbonatadas. El café tiende a desencadenar sensación imperiosa de defecar y aumenta significativamente los movimientos intestinales, y el consumo de legumbres contribuye a incrementar la distensión abdominal, síntoma que representa una constante en una proporción amplia de pacientes.

Principales medidas higiénico-sanitarias

Un recomendación es lavarse las manos, con jabón y abundante agua Foto: Cubadebate

El agua contaminada es fuente de infecciones y parásitos. Se recomienda hervirla durante tres minutos, y (o) desinfestarla con Hipoclorito de sodio al 1%, tres o cuatro gotas por litro. Almacenarla en envases limpios, bien tapados y no corrosibles. Mantener limpios los tanques y cisternas.

Otra recomendación es lavarse las manos, con jabón y abundante agua, lo que incluye la zona entre los dedos y las uñas, cada vez que llegue de la calle, antes de comer, antes y después de manipular alimentos, después de ir al baño, etc. De igual manera, la basura debe permanecer en recipientes tapados.

Los alimentos deben consumirse bien cocinados. Hervir la leche. Lavar cuidadosamente y desinfectar con solución de hipoclorito de sodio al 1% las frutas y vegetales. Guardar los alimentos en recipientes bien tapados y separados para evitar el contacto entre crudos y cocinados.

Referencias

Tabloide: Vegetales y Salud, de Universidad para todos. Autores: Lic. Rady Laborde Quintana, Reserva Científica de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana. MCs. Adyary Fallarero Linares, Instructora de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana. Lic. Isabel Martín González, Investigadora Agregada del Instituto Nacional de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Dr. Felipe Piñol Jiménez, Especialista de 2do. grado en Gastroenterología, Investigador Agregado del Instituto de Gastroenterología. Dr. José E. Fernández Brito, Profesor Titular, Director del Centro Internacional de Referencia de Aterosclerosis. Dr. Manuel E. Licea Puig, Especialista de 2do. grado en Endocrinología, Profesor Auxiliar e Investigador Titular del Instituto Nacional de Endocrinología (INEN). Dra. Berta R. Rodríguez Anzardo, Especialista de 2do. grado en Nutrición y Endocrinología, Investigador Auxiliar del INEN. Ing. Madelaine Vázquez Gálvez, Directora del proyecto Eco-Restaurante “El Bambú” del Jardín Botánico Nacional.
Medidas para prevenir enfermedades gastrointestinales en la familia. MINSAP