Fumar es una enfermedad adictiva crónica difícil de superar, aunque no imposible. Lo recomendable es no encender el primer cigarro. Si lo hace, debe saber que mientras comience a una edad más temprana, es mayor la probabilidad de adicción en la adultez y más precoces serán los daños que ocasione a la salud.

Si es un fumador, debe reflexionar sobre el daño que se provoca usted mismo y a los fumadores pasivos, a quienes expone a los efectos nocivos del humo del cigarro o tabaco, como sus hijos, nietos, su pareja, amigos, en fin todas las personas que le rodean.

Hoy es el primer día del resto de su vida, donde puede tomar una de las decisiones más importantes. Si abandona este mal hábito, mejorará su salud, su economía, y contribuirá al bienestar de su familia y personas allegadas. Rendirá más, física y mentalmente, y disfrutará más las relaciones sexuales. Mejorará el aspecto de su piel y retrasará la aparición de arrugas.

Disminuirá el riesgo de padecer cáncer de pulmón, infarto de miocardio y bronquitis crónica. Aumentará la capacidad pulmonar y por ende se sentirá más ágil, podrá caminar y subir escaleras sin cansarse, respirará mejor. Evitará exponerse a los tóxicos del tabaco, en los que se encuentran productos radiactivos, pues fumar una cajetilla diaria equivale a hacerse una radiografía al día.

Será un ejemplo positivo para sus hijos, demás familiares y amigos. Se sentirá más satisfecho (a) consigo mismo y tendrá la sensación de libertad que había perdido con la dependencia del tabaco. Y respetará el derecho de los no fumadores a respirar aire libre de humo.

¿Cuánto dinero ahorrará?

Calcule lo que gasta al día, según la cantidad y el precio del tabaco que fuma. Luego cuanto sería al mes y en un año. Piense lo que podría hacer con el dinero que ahorrará, el cual podrá utilizar en algo verdaderamente necesario o quizás para darle algún gusto a sus hijos.

Un ejemplo sencillo, si usted fuma una caja de cigarro diaria que cuesta $7:00 CUP (la más barata en el mercado), serían $210.00 CUP al mes y $2550 CUP al año. O quizás la que usted fuma cuesta $0.70 CUC o $18.00 CUP, lo que significa $21.00 CUC o $525.00 CUP al mes y $252.00 CUC o $6300 CUP al año.

¿Qué le sucede a su organismo cuando deja de fumar?

Después de 20 minutos del último cigarro disminuye la presión arterial hasta alcanzar el nivel en que estaba antes de fumarlo. La temperatura de manos y pies vuelve a la normalidad. Si pasa 8 horas sin fumar el nivel de monóxido de carbono en sangre baja a su nivel normal.

Pasadas 24 horas se reduce la probabilidad de ataque cardíaco. Entre dos semanas y tres meses mejora la circulación y la función pulmonar aumenta hasta un 30 %. Entre uno y nueve meses disminuye la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar.

Al año se reduce a la mitad la probabilidad de tener un ataque al corazón, al cabo de cinco años sin fumar disminuye el riesgo de un derrame cerebral (ACV). Luego de diez años el riesgo de morir por cáncer de pulmón se reduce a la mitad en relación al de un fumador; disminuye el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga, riñón y páncreas. Después de 15 años el riesgo de enfermedades cardiovasculares equivale al de un no fumador.

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Datos de la OMS sobre el tabaquismo

El tabaquismo es la primera causa de invalidez y muerte evitable en el mundo, mata a la mitad de los fumadores y a un elevado por ciento de fumadores pasivos. Constituye uno de los principales factores de riesgo de 29 enfermedades. Es la principal causa de diez tipos de cáncer, del 95 por ciento de los cánceres de pulmón, del 90 por ciento de las bronquitis y de más de la mitad de las enfermedades cardiovasculares y es muy perjudicial durante el embarazo.

Cerca de seis millones de personas mueren por esta causa; más que por el VIH/sida, la tuberculosis y el paludismo juntos. Y el tabaquismo pasivo causa 600 mil muertes prematuras cada año. Se estima que alrededor del 40 por ciento de los niños están regularmente expuestos al humo ajeno en el hogar y el 31 por ciento de las muertes atribuibles al tabaquismo pasivo corresponde a los niños.

Los que fueron expuestos a humo de tabaco cuando estaban en el útero, pueden sufrir tumores, leucemia y son más propensos a padecer bronquitis agudas, asma, neumonías, otitis media crónica, entre otras enfermedades. Y los adolescentes y jóvenes que conviven con fumadores tienen más probabilidades de convertirse en uno de ellos.

El humo del tabaco está compuesto por el que inhala el fumador de forma directa y el que genera la combustión del cigarro al cual están expuestos los fumadores pasivos sin la menor consideración. Dicen que existen más de cuatro mil sustancias nocivas en el humo, de las cuales más de 50 pueden ser carcinógenos humanos.

Por lo general, estos peligros no son evidentes en la salud del fumador hasta muchos años después de iniciar su consumo, por lo que la mayoría de las personas no tienen percepción de riesgo y no les presta atención, a no ser que padezca alguna enfermedad.

Se prevé que la mitad de los fumadores morirán por una enfermedad causada por el tabaquismo, sin embargo, el tabaco se consume de manera habitual y creciente en todo el mundo. Si continúa la tendencia anual de defunciones, se estima que para el 2030 el consumo de tabaco podría cobrarse la vida de más de ocho millones de personas por año, y alrededor de mil millones durante el siglo XXI.