Muchas son las expectativas que asisten a los capitalinos en su empeño por hacer irradiar cada vez más belleza a La Habana, Ciudad Maravilla, ante el advenimiento del Aniversario 500 de fundada.

Y aunque existe profunda voluntad política y las instituciones, organizaciones políticas y de masas, así como la población en general están inmersas en esta batalla, aún queda bastante por alcanzar, particularmente en el ordenamiento integral de los servicios.

No puede concebirse que todavía encontremos en los barrios, microvertederos, solares yermos en condiciones higiénico-sanitarios deplorables, y actos de indisciplina social en áreas verdes y parques que han sido remodelados y reparados para deleite de todos en la comunidad.

Recientemente pudo constatarse el arduo trabajo desplegado por los factores del Consejo Popular Cerro con el sector de Comunales y otras entidades del territorio que contribuyeron al renacimiento del emblemático Parque Piñera con el área wiffi, allí establecido. Lámparas con una tenue iluminación fueron ubicadas, el espacio dedicado a los niños fue restaurado, se sembraron plantas ornamentales, erigidos senderos de acceso para transitar sin dañar el entorno, y también fue conseguida una asidua limpieza que incluyó además las arterias colindantes, y ello sin dudas contó con el beneplácito de los pobladores de la localidad.

Sin embargo, y luego de unos pocos meses, no existe iluminación alguna en esa área de estar, concebida para la familia y todos aquellos ciudadanos que precisan del servicio que en este punto Etecsa ubicó con el noble propósito de mejorar las comunicaciones. En estos momentos se suma la oscuridad de las calles próximas, en su mayoría carentes de alumbrado público desde hace alrededor de 15 días, lo cual profundiza la afectación en el área y el habitual acceso de los transeúntes (asistidos por la luz de sus celulares) al parque y a los caminos que entrelazan la Calzada del Cerro y Ayestarán.

Igualmente existe presencia de un microvertedero sostenido en el cruce de las calles Lombillo y Coco, lugar donde hubo container de desechos sólidos, y ahora son inexistentes. Otra problemática que preocupa a los habitantes del área es el solar yermo de La Rosa entre Clavel y Ayestarán, el crecimiento de hierbas y vectores rebasa lo permisible en cualquiera de estos tipos de espacios, y está ubicado precisamente entre edificios y viviendas que pueden ser objeto de importantes afectaciones sanitarias, agrediendo de igual manera el medio ambiente, circundante.

Esto solo son algunas muestras observadas por residentes y visitantes de la zona, pero lamentablemente no son los únicos que aún no han sido radicados en la capital. De ahí que debe redoblarse la supervisión y el control de estos fenómenos, algunos de los cuales son causados, entre otros elementos, por la dilación y negligencia de quienes tienen el deber de encontrar la solución de estos hechos con mayor dinamismo y prontitud.

Pero está presente además la indisciplina social. Existen personas irresponsables que no comprenden lo ineludible de depositar la basura en los depósitos establecidos y no en esquinas ni rincones que se convierten en fuente de roedores, bacterias y letales focos de mosquitos que provocan enfermedades que pueden ser prevenibles con solo cumplir las medidas higiénicas requeridas.

El mantenimiento y la observancia del bien público es vital así como lograr sostenibilidad en todo aquello que se construye para el bienestar del pueblo. Y es hora que se imponga el cuidado de la propiedad social, resultando necesario también, la definición u otorgamiento de áreas para juegos de adolescentes y jóvenes, dígase para practicar béisbol, fútbol, patinetas, etc. Ello puede contribuir a ordenar u organizar las actividades en la comunidad, y así los parques y calles podrán tener el preciso rol para el cual están concebidos.

Esta sigue como asignatura pendiente, al no llegar a obtener la excelencia prevista. Pero la voluntad y decisión de los capitalinos potenciará alcanzar este preciado lauro, y al Aniversario 500 llegaremos con mayores indicadores de calidad y satisfacción en las conquistas obtenidas, y prestos a lograr retos superiores.

La Habana sigue edificando nuevos y mejores servicios, y a pesar de las limitaciones económico-financieras recrudecidas con el genocida bloqueo de EE. UU. sigue proyectando obras para el disfrute de la población. Teatros, cines, restaurantes, círculos sociales, viviendas, un creciente número de inmuebles han sido construidos o restituidos para que los residentes de esta ciudad, con unos dos millones de habitantes, puedan seguir vibrando de bienestar ante las bellezas naturales y otras erigidas por la mano laboriosa del hombre en esta capital que constituye orgullo de todos los cubanos.