El 10 de enero de 1929 es asesinado en territorio mexicano uno de los líderes más destacados del movimiento estudiantil, revolucionario y comunista de la década de los años 20 del siglo XX, Julio Antonio Mella.

Había nacido en La Habana el 25 de marzo de 1903, y desde muy temprano mostró inquietudes por la situación del país, convirtiéndose en un fehaciente crítico del régimen machadista el cual tenía sumido al pueblo en la miseria mientras imponía corrupción, desigualdad social, y persecución política contra el movimiento obrero, los dirigentes sindicales, comunistas, y estudiantes. Estos últimos demandaban entonces instrumentar la Reforma Universitaria en la que Mella tuvo un rol protagónico, siendo uno de los principales exponentes de la fundación de la FEU, en 1922.

Así mismo contribuyó a la organización del I Congreso Nacional de Estudiantes y a la creación de la Universidad Popular José Martí la cual tenía el propósito de vincular al movimiento estudiantil con los trabajadores de pocos ingresos para que estos tuviesen la oportunidad de alcanzar un título en la Casa de Altos Estudios, aspecto anhelado por los jóvenes obreros también. 

En ese contexto político, económico y social el líder va radicalizando su posición antiimperialista y de denuncia a la dictadura de Gerardo Machado la cual era cada vez más aborrecida.

Mella es electo presidente de la Federación Estudiantil Universitaria y desde esa responsabilidad acusa al régimen de promover y ser partícipe en los actos de corrupción e injusticias que ocurrían en la Universidad, ganando en conciencia sobre la necesidad de la lucha de clases como forma de alcanzar los cambios requeridos en la nación. De ahí que en 1924 ingresara en la Agrupación Comunista de La Habana junto a Carlos Baliño, veterano en la contienda independentista. Ambos serán artífices de la fundación el 16 de agosto de 1925, del Primer Partido Comunista de Cuba, fusionando la ideología marxista con el pensamiento martiano, comprendiendo además las nefastas consecuencias del accionar imperialista en el continente, lo cual coadyuva a que ese propio año instituyan la Sección Cubana de la Liga Antimperialista de las Américas, desde donde demandan la devolución a la Isla de la Base Naval de Guantánamo.

La tiranía de Machado continúa asediándolo y es apresado con el pretexto de combatir el terrorismo. Ante tal barbarie se declara en huelga de hambre por 19 días, acontecimiento que tuvo gran repercusión en la población, siendo defendido por Rubén Martínez Villena, otro patriota incansable que declararía la histórica frase” Asno con garras”, en alusión al dictador en el poder.

Resulta implacable la persecución del régimen contra el joven revolucionario el cual se ve precisado de salir hacia Honduras y luego a México, desde donde continúa las actividades emancipadoras. Milita en el Partido Comunista Mexicano y efectúa preparativos para una incursión armada hacia la Mayor de las Antillas con el fin de liberar a la Patria.

En estas misiones le sorprende la muerte, al ser ultimado por las balas arrojadas por esbirros al servicio del tirano de Machado. Consciente de quien era su verdugo sus últimas palabras fueron: “Muero por la Revolución”.