Los habaneros continúan su rumbo indetenible hacia el desarrollo armónico de la ciudad con gran entusiasmo y compromiso revolucionario. Por doquier se constata la restauración y edificación de obras económicas, sociales y culturales para la satisfacción de sus habitantes y visitantes. Centros de recreación, restaurantes, cafeterías, hospitales, entidades comerciales, y otras de interés para la población se siguen ejecutando.

Igualmente se acometen importantes obras hidráulicas, sanitarias, eléctricas, y florecen además áreas verdes en parques (que aún precisan mejor iluminación) y jardines públicos del territorio, antes deteriorados, o mal atendidos.

Asímismo la decisión del Gobierno de instrumentar un incremento salarial en el sector presupuestado ha sido recibido con gran agrado, al tiempo que se aprecia en la inmensa mayoría de la población un mayor incentivo por contribuir a niveles de producción y eficacia, superiores. De ahí que esta importante medida esté perfilada a ayudar a la familia cubana, y también a complementar indicadores productivos, superiores.

La transportación de pasajeros ha mejorado en algunos destinos, pero continúa precisando de mayor control y organización, ello incluye los servicios de taxis.

Y aunque todavía queda mucho por andar en este complejo camino hacia la excelencia de los servicios y prestaciones generales que se ofrecen en las localidades citadinas, la Capital de todos los Cubanos respira un ambiente contagioso de festividad con vista al advenimiento de su Aniversario 500 .

Pero todo el esfuerzo que se viene realizando por las autoridades y trabajadores de La Habana, así como por la Administración Central del Estado apoyando este noble y humano propósito, demanda también de una mayor disciplina social.

En ocasiones lugares abiertos como áreas de estar que han sido restauradas y exhiben una adecuada imagen para el deleite de los vecinos, sufren averías o menoscabos ante la actuación negligente e irresponsable de personas que por lo general son hipercríticos o están contemplados entre aquellos que no aportan a la sociedad, ni tampoco a solucionar problemas latentes que requieren de la labor mancomunada de la colectividad.

Aquí se incluyen además quienes depositan desechos sólidos y escombros alejados de los contenedores ubicados para esos fines, los que destruyen luminarias, bancos, cercas perimetrales, arboledas y plantas ornamentales que muchas veces acompañan las calles capitalinas y cuales tienen un doble propósito al sumársele el rol de pulmón de la ciudad, y salvaguarda del medio ambiente.

Ante las crecientes embestidas económicas-financieras causadas por el bloqueo estadounidense, La Habana, como toda Cuba, seguirá levantándose como ejemplo de belleza natural y hospitalidad de su gente, (lo cual le valió entre otros atributos la condición de Ciudad Maravilla), pero también como orgullo de sus coterráneos por representar un símbolo de dignidad, resistencia, y lealtad a la Patria libre y soberana.