Juan Ramón Milán Ponce —o el Chino Milán, como le conocen en el mundo del boxeo—, siempre está pensando cómo hacer las cosas cada vez mejor. De ahí que sobre sus hombros recaigan infinidad de responsabilidad, pues además de ser Árbitros tres estrellas de la AIBA (Máxima categoría a que puede aspirar un árbitro de boxeo), también es Presidente de la Comisión de Jueces y Árbitros de la Federación Cubana de Boxeo; Miembro de la Comisión de Jueces y Árbitros de la Confederación Americana de Boxeo; Miembro de la Comisión de Jueces y Árbitros de AIBA; y Oficial Técnico Internacional, Instructor y Supervisor de AIBA.

Ante tantos cargos se impone saber ¿cómo hace para poder atender, de forma armónica, tantas tareas?

—La primera responsabilidad y la fundamental, comenta Milán Ponce, es la de poder desarrollar el arbitraje cubano para mantener el nivel de nuestro boxeo en el lugar que hoy ocupa. Seguir trabajando a diario con una fórmula que permita todos nuestros árbitros estén capacitados para el desarrollo del deporte revolucionario. Los otros cargos de la federación internacional, les doy cumplimiento según las tareas que me son asignadas, bien sea por la Confederación, o por la AIBA, y hasta el momento, he cumplido con todo lo planificado, según las funciones que me han dado en los diferentes eventos.

DE BOXEADOR A IMPARCIAL

Tengo entendido que antes de ser árbitro fue boxeador.

—Sí. Incluso llegué a ser medallista de oro en juveniles. Cuando pasé al equipo nacional e mayores sufrí una luxación en el hombro derecho, en el año 1985 y determino retirarme. Entonces me fui a trabajar a la academia de Granma, y el comisionado e dijo que a su parecer hacía mejor las funciones de árbitro. La idea, en un principio no me gustaba, pero finalmente me fui por ese camino.

—Mi primer evento fue en el 85, en una Copa Tele Rebelde, donde fui seleccionado el mejor árbitro. Después me invitaron al Playa Girón de San José de Las Lajas, en el año 86. A partir de ese momento he tomado parte en los torneos Cardín y Playa Girón en Cuba, los Juegos Centroamericanos del 90, los del 98, y los de Barranquilla, además de intervenir en los Centroamericanos de Boxeo del año 94, donde me hice Árbitro Internacional clase A de AIBA.

Su accionar en eventos internacionales le ha deparado no pocas satisfacciones, como fue la condición de mejor árbitro del mundo obtenida en los Juegos olímpicos de Beijing 2008. Pese a ir preparado para hacer un buen trabajo, nunca pensó fuese a obtener tal condición.

—En ese certamen (comenta Milán Ponce) tuve el honor de trabajar 17 peleas como árbitro, dos finales y 67 peleas de juez durante todo el certamen. De esa forma, también fui el imparcial que más acción tuvo de todos los participantes.

Por cierto, esa ha sido su única participación en una olimpiada, los motivos, dejemos los explique el mismo “Chino” Milán.

—En ese momento la AIBA tenía como restricción que los árbitros solo podían participar en una olimpiada. Después de ello, se pasaba automáticamente al retiro, o alguna función dentro de la Federación Nacional. En el 2009 tuve la oportunidad de intervenir en la Copa Presidente de Azerbaiyán y luego en el mundial de Italia, donde volví a ser seleccionado el mejor árbitro el mundo, condición que volví a recibir en el 2010. A partir de 2011 fui llamado a integral la Comisión de Jueces y Árbitros de AIBA.

¿En estos momentos, por fin los árbitros de boxeo pueden acudir a más de una cita olímpica?

—Si, en estos momentos ya se permite. Para ello la AIBA lleva un ranking de 100 árbitros que se están preparando en estos momentos. De ahí se seleccionarán los 36 que acudirán a Tokio.

Recuerdos más entrañables de su vida como atleta y como árbitro

—Como atleta puedo decir que el boxeo me gustaba y me llevó a pasar por la EIDE. Pero el recuerdo que más adentro llevo, es de mi etapa como árbitro, en el Campeonato mundial el 2003, en Bangkok, Tailandia, donde en la premiación de Mario kindelán Mesa se había perdido el Himno Nacional de Cuba. Yo estaba sentado en la mesa cinco para trabajar y salí corriendo, cogí el micrófono y empecé a cantar las notas del Himno Nacional, y así se hizo la premiación de Mario Kindelán.

—Todos los presentes se pusieron de pie y empezaron a aplaudir. Nadie esperó, menos la delegación, que un árbitro se fuera a parar. A mí me podían haber sancionado por eso porque yo no era parte de la delegación de Cuba, yo era un árbitro invitado por la Federación Internacional. Pero no podía permitir, primero como bayamés, y segundo como cubano, que se premiara un atleta cubano de mi deporte, y no se fueran a entonar las notas. Todos los federativos de AIBA y los árbitros se pusieron de pie y cuando terminó la ceremonia corrieron a abrazarme. Al salir del gimnasio, los tailandenses se acercaban a adarme la mano.

¿Cómo se logra ser un árbitro tres estrellas?

—Lo primero es tener una preparación integral, tanto física como teórica. Yo le digo a mis árbitros que trabajan en cultura Física u otras tareas fuera del boxeo, o no son del deporte, que todas las tardes pasen por un gimnasio o un combinado deportivo, porque corrigiéndoles falta a los boxeadores, ellos mejoran su trabajo. Hoy por suerte el boxeo tiene un manual del arbitraje, que le explica al árbitro que hacer en cada momento y cómo hacerlo.

—En mi deporte, la preparación física de un árbitro es fundamental, porque tiene que estar moviéndose constantemente sobre el ring. Hoy nosotros, en la escuela nacional el primer elemento que evaluamos en los árbitros, es su preparación física. Ello incluye carrera, cuclillas, y planchas. Hay momentos en que se tiene que separar a los atletas, y si no tiene fuerza en los brazos, estos siguen el combate y el árbitro no tiene forma de parar la pelea.

Hablando de separar, ¿cuán problemático es separar a los boxeadores de 91 y más de 91 kilos?

—hay a quienes no les gusta trabajar esas divisiones porque dicen, se les hace difícil. Yo tuve la suerte, en el año 1988, en el Torneo Playa Girón celebrado en Santi Spíritus, trabajar 14 peleas de púgiles entre 91 y más de 91 kilos se me hacía fácil. Para mí es mejor trabajar los pesos grandes que los pequeños. Estos últimos tiran mucho y cuando se pasa del segundo tercer asalto el atleta no oye lo mismo.

En el caso del boxeo, los imparciales alternan las funciones de juez y árbitro, en su caso, ¿cuál le resultas más compleja y cuál le gusta más?

—A mí me gustaban las dos funciones. Como juez, siempre me ha gustado ser honesto y votar, realmente, por el púgil que ganaba. Como árbitro, me gustaba, porque todo el mundo lo ve, y si hay televisión, llegas a millones de personas que llegan a conocer. Principalmente se te llega a conocer por tu forma, tú estilo, y la honestidad que eres capaz de demostrar sobre el cuadrilátero.

CAMBIOS EN EL BOXEO, ¿SÌ O NO?

Foto: Oscar Álvarez

En los últimos años el boxeo se ha visto sometido a innumerables cambios, tanto de su reglamento, como en la forma de votación tras la entrada de las máquinas, ¿cuál es su opinión al respecto?

—Hoy el arbitraje del mundo es mucho más fácil, pasa por el lado del boxeador y le haces el señalamiento sin detener la pelea. Eso es uno de los elementos que AIBA ha buscado para que los combates no se detengan tanto, porque anteriormente había que pararlos constantemente. Ahora, el cambio tan seguido de las reglas ha llegado el momento en que solo se cambian palabras y a veces los atletas, entrenadores y árbitros no llegan a aprenderse la regla y ya la están cambiando.

—En el boxeo, en menos de 10 años, se cambió el reglamento 7 ú ocho veces. Más recientemente se hizo oficial el cambio de las divisiones que ahora comienzan en 52 kilogramos, 57 y 63. El resto sigue igual. Ello con vista a la participación olímpica de las mujeres, para lo cual le restan divisiones al boxeo masculino y se le suma al femenino. Esos son cosas que le han restado brillantez al boxeo que siempre contó con 12 divisiones. Con motivo de los Juegos Olímpicos se redujo, y ahora, ha disminuido hasta ocho divisiones para esos certámenes. No obstante en los Juegos Panamericanos y en el Campeonato Mundial de Rusia se van a competir en las 10 divisiones.

—Referente a las máquinas, han existido cambios de cuando era por apreciación, y a veces se maraban 50 golpes a un boxeador y 0 al otro. Eso para mí, como juez que trabajé con ese sistema, fue un disparate, porque la coincidencia no es real. Los boxeadores se están moviendo constantemente y los jueces están sentados en mesas en lados contrarios, y a veces el boxeador está de espaldas y uno no puede apreciar lo que observan los otros jueces. Este sistema de puntuación que se está utilizando ahora es más justo, porque se evalúa, cantidad y calidad de golpes efectivos en el área de impacto. Pero al final, lo fundamental es el hombre, su conciencia y su apreciación.

¿Qué criterio se utiliza para puntual un asalto como 10-9 o 10-8?

—si existe una diferencia superior a cuatro golpes, la votación es 10-8, si la diferencia es de cuatro o menos, se puede votar 10-9. Todavía quedan árbitros en el mundo y en Cuba, que en un combate con amplia diferencia lo votan cerrado, ¿para qué?, si el asalto es 10-8, no hay porque votar 10-9. Ahí tiene que estar presente la honestidad del árbitro.

Como deporte de combate, los árbitros en el boxeo están expuestos a recibir un golpe en el calor de una pelea, ¿alguna vez usted ha recibido uno?

—Por suerte no. En una oportunidad estuve cera, fue en una final de un por equipos en Camagüey. Peleaban el bronce olímpico Michel López, de Pinar del Río, y un santiaguero de nombre Leonardo. Ambos pasaban de 114 kilos. En la esquina azul Leonardo resbaló, Michel tiró un cruzado y lo único que hice fue flexionar las piernas y los golpes pasaron volando por encima de mi cabeza. Por supuesto, yo soy bajito y ellos son bastante altos. Si llegan a ser de mi peso, me hubieran dado. Pero si han ocurrido casos en que incluso, ha sido necesario detener el combate y subir otro árbitro para que termine el combate.

Sin embargo, pese a todo lo conversado, no podíamos dar por terminada la entrevista sin saber qué opina el “Chino” Milán sobre las mujeres árbitros en Cuba?

—Hoy contamos con 57 mujeres árbitros activas. Si algún día se decide en nuestro país practicar el boxeo femenino, ya hemos avanzado con los oficiales, con un grupo de árbitros mujeres, con nivel y calidad.