Galería Continua también apoya el programa colateral de la XIII Bienal de La Habana, con la exposición personal Permiso para el coctel de la artista ucraniana Zhanna Kadyrova.
Como es asiduo en su trabajo, sigue la línea de los valores plásticos y simbólicos que le aportan los materiales urbanos de construcción. Es por ello que la cerámica, el cristal, la piedra y el concreto, representan los entes fundamentales en la muestra.
Llama la atención como sus obras carecen de pedestal, y se encuentran dispersas en la galería, como si se trataran de componentes de la vida cotidiana. Pero aún más interesante en su propuesta es la asociación de cada una de las piezas a la tradición cubana. De esta manera, sobresalen obras como una cortina de vidrio construida con objetos encontrados por la artista en sus viajes, y la que recuerda a las cortinas de cuentas que encontramos en algunas casas habaneras.

Foto: Nathalie Mesa Sánchez

Lo mismo sucede con las piezas de ropas colgadas con percheros, realizadas con losas similares a las que se encuentran en el Hospital Antituberculoso Joaquín G. Lebredo.
Es decir, que cada obra en sí misma posee un acercamiento a nuestra historia y, por ende, permite que no nos sintamos distantes ante la creación de una artista geográficamente lejana de nuestro contexto.
Kadyrova ha podido encontrar conexiones y adosar realidades.