Hace un lustro le tocó a Iván Giroud asumir una tarea titánica: ocupar la dirección del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, ante el fallecimiento de Alfredo Guevara, fundador y presidente hasta el año 2013.Y si bien Iván llevaba varios años involucrado de cerca en el evento, el reto era difícil.

Ahora en la edición 40 podemos ver no uno, sino varios cambios que vienen sucediendo desde hace ediciones anteriores, tal vez imperceptibles para quienes inician en las andadas por los cines en la primera quincena de diciembre, pero los ya habituales a esta cita perciben ciertas diferencias, siempre para bien de un Festival el cual, a decir de su actual director, te cambia la vida.

Desde hace varios años en el Festival se ven menos películas en exhibición… ¿A qué se debe este fenómeno?

-Es una tendencia. Yo incluso quería bajar más el número, pero es muy difícil. Lo propuse como meta al comprender que el Festival estaba sobredimensionado; en los años 80 creció mucho, se mezcló incluso la televisión, se creó la escuela (Escuela Internacional de Cine y Televisión), pero llegó el Período Especial y el evento sereencauzó por un criterio económico; aún existían las salas de barrio, pero fueron deteriorándose. También el impacto del video casero trajo consigo un cambio de actitud en el espectador, una tendencia en Cuba y en el mundo.

“En la actualidad tenemos menos salas de cine y el concepto de curaduría tiene que cambiar, debemos ser más selectivos y así el público veacomo el Festival está haciendo de verdad una muestra exclusiva y no sienta que pierde el tiempo. Tenemos que ser más rigurosos y tratar que esas películas puedan ser más vistas, tener más de una proyección.Queremos que entren al cine con los ojos cerrados y luego los abran, confiados en que lo que le estamos proponiendo, tiene sentido.

“Hoy en día un Festival con la connotación y el reconocimiento internacional como este, tiene una convocatoria muy alta y recibe muchas inscripciones. Es una presión muy grande y es difícil porque una decisión de no aceptar una película, genera no solo una sensación de inconformidad o de tristeza, también a veces ruptura”.

La muestra de filmes fuera de la región es grande cada año, ¿no teme a que afecte la esencia del Festival?

-Nosotros hacemos la relación, por lo general 3 a 1-o sea- hay tres veces más películas latinoamericanasque de otras fronteras. Las películas internacionales puedenque se graben más en la memoria, pues llaman mucho la atención al venir luego de concursar en los circuitos de grandes premios: Venecia, Cannes, Berlín… incluso hay largometrajes que se exhiben y luego resultan nominados a los Oscar. Es importante aprovechar el Festival de Cine Latinoamericano para traer lo mejor del panorama internacional, pero esto no le resta dimensión al cine latinoamericano en lo absoluto.

¿Ve Iván Giroud el Festival con visión de 20/20, como reza en el cartel promocional?

-Realmente lo veo de muchas maneras porque estoy involucrado desde hace casi 30 años en este evento. Se notan las diferencias en el Festival de hoy al que yo conocí. Antes estaba en todos los barrios y ahora es casi limitado a una calle (Avenida 23).

“Puedo decirte que desde la segunda edición me acerqué como espectador y en un momento creció mucho, pero ahora ha tenido que reacomodarse a los nuevos tiempos y formatos, los naturales cambios de consumo del cine”.

“Lo más importante es que la cita sigue siendo muy esperada y querida por el público, incluso añorada por quienes no viven en el país. Hemos tratado que se sostenga inyectándose de sangre nueva y cuidando a los realizadores veteranos. También he descubierto con el tiempo que el Festival ni siquiera pertenece a quienes lo hacemos, pertenece a una ciudad, un país, un continente, nosotros somos mediadores de esa realidad”.

Este año está presente una mayor cantidad de películas cubanas…

-Son un total de cinco filmes cubanos en concurso y una fuera de competencia, pero debe tener un impacto en la audiencia, por ser la primera película de una actriz muy popular, convertida en directora: Blanca Rosa Blanco.

“En total son tres largometrajes en la categoría de ficción: Insumisa (Fernando Pérez), El nido de mantis (Arturo Soto), e Inocencia (Alejandro Gil); además de dos en la sección de ópera prima como El traductor (Rodrigo y Sebastián Barriuso) y El viaje extraordinario de Celeste García (Arturo Infante), todas deseguro tendrángran impacto en el público”.

Vemos en los últimos años varias películas realizadas sin el auspicio del Icaic… ¿Cómo lidiar a la hora de incluir estas realizaciones dentro del programa y del concurso?

-Nosotros no hacemos diferencia entre el llamado cine independiente y aquel realizadoen Cuba.Todo es cine cubano. La manera de articular un financiamiento no puede -y nunca lo ha hecho el Festival- establecer una diferencia entre una película producida dentro o fuera de las instituciones.

“Si la película existe y las instituciones cubanas autorizaron el rodaje es una obra y la evaluamos sin hacer diferencias. Por ejemplo, las tres concursantes en el acápite de Largometrajes de Ficción son producidas en el Icaic, no así en las del apartado de Ópera Prima, y todas compiten en sus respectivas categorías”.

¿Han pensado en una programación de películas del Festival fuera de este contexto?

-En más de una ocasión el equipo de la casa del Festival -que trabaja todo el año en la organización-pensó en convocar eventos alternativos más pequeños. El principal problema es que el Festival tiene ese respeto ganado en el mundo y no es lo mismo que te autoricen la proyección de una cinta para la cita en diciembre, que fuera de la fecha. Hoy es muy difícil conseguir una película gratis, cuestan mucho dinero, aunque sea para ponerlas en los cines una o dos veces.

“Por suerte, el evento tiene tanta autoridad y reconocimiento que las distribuidoras internacionales nos otorgan varios filmes gratis. Pero no es la generalidad. Muchos nos gustaría convertirnos en los distribuidores de esas cintas durante todo el año, mediante algún acuerdo económico”.