La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras a nivel mundial, sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

Es lamentable que en pleno siglo XXI aún existen mujeres y niñas que sufren de disímiles y horribles formas de violencia de género. Por esta causa, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer a fin de sensibilizar a los gobiernos y población en general, acerca de esta terrible situación que afecta a millones de mujeres en todo el mundo.

La fecha fue escogida en memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas dominicanas asesinadas por orden del dictador Rafael Trujillo. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró que la violencia de género agrupa todas las formas de violencia que ejercen los hombres sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan el agresor y la víctima, que pueden ser del tipo sentimental, laboral, familiar o inexistentes.

Lamentablemente más del 70 por ciento de las mujeres sufren algún tipo de violencia en cierta etapa de su vida, con disímiles formas de manifestación, en dependencia de la cultura del país. Una de las más comunes es la violencia doméstica, ya sea física, sexual o psicológica.

La violencia física es fácil de reconocer y es más común entre familias severamente disfuncionales, ocasionada fundamentalmente por una pareja íntima. Se dificulta establecer estadísticas, pues la mayoría de los casos no trascienden fuera del ámbito familiar, solo cuando hay un maltrato físico evidente o asesinato.

La violencia psicológica es una forma sutil de agresión y es mucho más frecuente de lo que imaginamos, en especial en familias aparentemente funcionales. Se manifiesta con palabras hirientes, menosprecio, humillación, descréditos, silencios, gritos e insultos, abandono o falta de respuesta a las necesidades afectivas. Esto provoca que la mujer se sienta insegura y se deteriore su autoestima. Muchas la sufren a diario y hasta la justifican, otras ni siquiera se percatan de la agresión o no quieren reconocerlo.

La violencia sexual es la imposición de actos de este orden por un miembro de la familia u otros, en contra de su voluntad. Incluye el acoso sexual, el abuso infantil y la violación marital. Esta última ocurre porque muchos hombres se creen con el derecho de tener relaciones sexuales con su esposa aunque esta no lo desee. También las mujeres sufren de explotación sexual, incluso por la propia familia y por supuestas amistades.

La práctica del matrimonio a temprana edad, una forma de violencia sexual, es común a nivel mundial, fundamentalmente en África y Asia meridional. Casi 250 millones de mujeres vivas hoy en día se casaron antes de los 18 años.

Con frecuencia las jóvenes son obligadas a contraer matrimonio y a tener relaciones sexuales, con los consiguientes peligros para la salud, como la vulnerabilidad a las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y en especial al VIH/sida, lo que además, afecta su asistencia a la escuela. Uno de los efectos del abuso sexual es la fístula traumática ginecológica: una lesión que resulta del desgarre severo de los tejidos vaginales y que deja a la mujer incontinente y socialmente indeseable.

Otro hecho deplorable es la existencia de la violencia sexual durante conflictos, la cual afecta sobre todo a mujeres y niñas. Es una estrategia deliberada que ocurre a gran escala por grupos armados, como medio de humillación a los oponentes, en la que mujeres de todas las edades son abusadas sexualmente por fuerzas rebeldes o militares. Lo mismo ocurre en caso de accidentes, o con mujeres discapacitadas físicas o mentalmente.

Una de las formas más salvajes de violencia de género es la mutilación de los órganos genitales femeninos. Esto se refiere a diversos tipos de operaciones de mutilación tradicionales, que se realizan en niñas y mujeres. Se estima que alrededor de 200 millones de féminas vivas actualmente han sido sometidas a esta mutilación, fundamentalmente en África y en algunos países del Oriente Medio. Se piensa que anualmente tres millones de niñas están en riesgo de ser sometidas a la mutilación de los órganos genitales.

El Tráfico de personas con fines de prostitución, mano de obra forzada, esclavismo o servidumbre, es otra brutal forma de manifestarse la violencia, que incluye a personas de ambos sexos, pero más del 70 por ciento de las víctimas son niñas y mujeres. Estas también sufren la violencia durante el embarazo ya sea física como psicológica, con graves consecuencias para la salud de la madre y del bebé. Esto conlleva embarazos de alto riesgo y problemas relacionados con este estado, como el aborto espontáneo, parto pre término y bajo peso al nacer.

Las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres y merecen un trato igualitario y respetuoso. Sin embargo, aun vivimos en un mundo lleno de violencia, donde muchas son sometidas y discriminadas por los hombres, quienes pretenden mantener el control físico y emocional sobre ellas, por medio de la más brutal e increíble violencia.

Equidad de género en Cuba

El Estado cubano aboga por el derecho de las mujeres a participar activamente en la vida económica, política y social del país en igualdad de derechos que los hombres. No obstante, la cultura patriarcal arraigada por varias generaciones conlleva a que aún exista una desigualdad de género, reflejada en todos los ámbitos de la vida, donde persisten estereotipos, que mantienen a muchas mujeres en el rol reproductivo, como cuidadoras y administradoras del hogar.

Todavía no existe suficiente percepción del problema, por lo que algunas personas no comprenden la necesidad de visibilizar la violencia de género como un problema social y de salud, donde las asimetrías en las relaciones de poder con desventaja para las mujeres, impactan en la permanencia del fenómeno, aun cuando ellas muestran un amplio nivel de participación en la vida social.

Nuestro país fue uno de los primeros en firmar la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y en ratificarla; la estrategia cubana de desarrollo económico y social ha incluido como un derecho inalienable de las mujeres, participar en la vida económica, política, cultural y social del país, en igualdad de oportunidades y posibilidades que los hombres.

A su vez, la Constitución de la República legitima la igualdad como principio rector de la sociedad y contempla en su legislación un conjunto de disposiciones, las cuales conceden derechos especiales a la mujer tanto en el Derecho Civil, como en el de Familia, en la Legislación Agraria y en materia de empleo y de seguridad social y que las trabajadoras tienen garantizados entre otros, su derecho al empleo, a igual salario por trabajo de igual valor, a la seguridad social, a la licencia de maternidad pre y post natal, a la protección ante accidentes y enfermedades laborales y comunes.

Sin embargo, quedan dificultades por resolver, como la necesidad de realizar investigaciones que aporten estadísticas; no existe una ley para la violencia contra las mujeres, aunque los juristas plantean que si hubiera cultura acerca de las leyes existentes, pudieran ser más efectivas.

Se aprecia menor aporte de las mujeres en algunos espacios, mayor carga de horas de trabajo en el hogar; predominio femenino en el rol de cuidadoras de menores, discapacitados, enfermos y personas de la tercera edad. Además, persiste la falta de autonomía económica por parte de algunas mujeres, por lo que son más vulnerables al maltrato, especialmente si no ejercen ningún trabajo remunerado o carecen de la preparación académica para lograrlo.

Referencias

https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/eventos/25-de-noviembre-dia-internacional-de-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-la-mujer

http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/end-violence-against-women