Cada año, en los meses de abril y mayo, la Universidad Estatal de Colorado (EE. UU.), el Consorcio de Riesgo de Tormenta Tropical del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (EE. UU.) y el Instituto de Meteorología de Cuba emiten sus pronósticos estacionales de la actividad ciclónica en el área del Atlántico norte, con el objetivo de satisfacer la curiosidad del público y llamar la atención en el serio problema que representan los huracanes. La Met Office (Reino Unido), The Weather Company, AccuWeather y la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE. UU.) también ofrecen sus perspectivas.

Para realizar esas predicciones, los científicos tienen en cuenta diversos factores. Las anomalías de la temperatura superficial del mar y las posibilidades de evolución del evento El Niño/Oscilación del Sur siempre se consideran. (No olvidar que la circulación troposférica superior que impone El Niño suele dificultar la génesis e intensificación de los ciclones en el Atlántico; con La Niña pasa lo contrario).

Aunque los pronósticos estacionales nos dan una idea de la cantidad de tormentas tropicales y huracanes que pudieran desarrollarse entre el primero de junio y el 30 de noviembre, no indican en qué lugar y momento específicos se formarán dichos fenómenos.

Pronósticos de la actividad ciclónica para el 2019 emitidos recientemente. Foto: Cubadebate

Los números poco interesan en la práctica

¿Existe alguna correlación entre la cantidad de ciclones tropicales que se originan en la cuenca atlántica y los impactos que se producen en Cuba? Según el Dr. José Rubiera, ninguna ha sido demostrada. En otras palabras, nuestro país puede ser azotado (o quizás no) independientemente del comportamiento que tenga la temporada (poco activo, normal o muy activo). Les propongo repasar la historia para entender mejor.

Analicemos la tabla siguiente. Cuatro años bien agitados, en los que la actividad ciclónica estuvo por encima del promedio, destacándose las temporadas de 1995 y 2011. ¿Qué ocurrió? A pesar de tantas tormentas y huracanes que hubo, Cuba no fue golpeada.

Fuentes: National Hurricane Center, CSU, Insmet. Foto: Cubadebate

Por otro lado, ha habido años con pocos ciclones y la calma ha reinado en el archipiélago. Sobran los ejemplos. Pero… la temporada de 1963 no fue activa, sin embargo, nos azotó el huracán Flora. ¿Las consecuencias? Inundaciones sin precedentes en la región oriental, cultivos arruinados, cientos y cientos de viviendas destruidas y más de mil fallecidos.

Estas cuatro temporadas no fueron activas, mas fuimos afectados. Fuentes: National Hurricane Center, CSU, Insmet. Foto: Cubadebate

En 2002 solamente hubo 12 ciclones nombrados, no obstante, la Isla de la Juventud y Pinar del Río fueron vapuleados por los huracanes Isidore y Lili. Las pérdidas relacionadas con ambos fenómenos se calcularon en 713 millones de dólares estadounidenses. La cifra de viviendas dañadas en los territorios mencionados se elevó a 92 mil 291. Fueron destruidos 2 767 postes del tendido eléctrico y 1 700 del servicio telefónico. Los efectos en la agricultura y las instalaciones económicas y sociales fueron devastadores.

Además, una depresión tropical ocasionó lluvias intensas en Cuba a mediados de octubre: se midieron 114 milímetros en Topes de Collantes, Sancti Spíritus, y 120.7 en Guáimaro, Camagüey.

Dos huracanes y una depresión tropical influyeron sobre Cuba en 2002/Plymouth State Weather Center. Foto: Cubadebate

Precisiones de Rubiera

“Es cierto que en la práctica [las predicciones estacionales] no significan mucho, solo satisfacen la curiosidad de las personas. Algunos se dejan atrapar al darles otro significado, lo cual es peligroso, pues digamos que si la temporada se pronostica muy poco activa… todo el mundo baja la guardia y la preparación se olvida, y después viene un huracán como el de 1930, de gran intensidad, que destruyó Santo Domingo, en República Dominicana, y provocó muchas muertes. Evidentemente, para los que allí vivían esa temporada no resultó ser poco activa.

“Igualmente, si se dice que va a ser muy activa, puede llevar a una sobrepreparación y a que se despilfarren recursos. La temporada de 1995 fue la segunda más activa del siglo XX, pero ningún ciclón pasó por Cuba.

“Siempre digo y repito: HAY QUE ESTAR PREPARADOS. Cuando hay un ciclón tropical en un área potencialmente peligrosa y el pronóstico indica una mínima posibilidad de que en varios días se acerque al país, se deben seguir las informaciones actualizadas e incrementar la preparación en caso de que aumente la amenaza.”

Solo tres ciclones tropicales se reportaron en 1930. Uno de ellos arrasó en República Dominicana/National Hurricane Center. Foto: Cubadebate

(Tomado de Cubadebate)