Un puente y el río Luyanó son la frontera entre Jovellar, en San Miguel del Padrón, y Lawton, en Diez de Octubre. Quien transite por este paso, lejos de encontrar un camino que incite a seguir, solo verá el resultado de la contaminación, en parte debido a la irresponsabilidad de quienes habitan en el área.

A este lugar, el que está en el lado del municipio de Diez de Octubre, le llaman La Virgen aparecida. Ahí reside Paula Hernández Hernández. Tiene 53 años y desde que nació vive en esta zona.

"Hace dos años que aquí no había contenedores donde arrojar la basura, por ello, los habitantes de esta área lo hacían en el mismo río. Una vez esto se solucionó, la mejora se notó. Ahora volvimos a lo mismo, hace semanas que la basura no se recoge y ya comienza a llegar al Luyanó", relata.En otro lado de La Habana, más cerca de la bahía y en el mismo cauce del río, las imágenes no distan mucho de las antes mencionadas. Quienes habitan cerca del lugar, por la Virgen del Camino, cuentan que cuando llueve mucho las aguas arrastran la basura con más fuerza y "ahí es cuando se ve cuánto escombro llega al mar".

Las aguas de este río son solo una parte de las que desembocan en la Bahía de La Habana junto al Martín Pérez. Por él transita la mayor carga contaminante proveniente, en su mayoría, de las comunidades que residen en todo su cauce y que van a parar al mar.

En estos momentos, la población es la mayor fuente de generación de residuales sólidos que llegan a la Bahía de La Habana, explicó a Granma Mercedes Gzegozewski González, directora de Gestión Ambiental del Grupo de Trabajo Estatal-Bahía de La Habana (GTE-BH).

De acuerdo con la especialista, los residuales domésticos están conectados a los ríos y al alcantarillado de la capital y, además, existe un nivel bastante elevado de pobladores que se ha conectado de manera ilegal a los drenajes pluviales.

Todo esto influye en el hecho de que el río Luyanó aporte el 20 % de la contaminación de materia orgánica y nutriente a la bahía. Por ello, ante la necesidad de reducir dichos niveles, diferentes entidades en la capital se dieron a la tarea de, con ayuda extranjera, iniciar los estudios para construir cuatro plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) que sirvieran como barrera contenedora.

Con la finalización de este proyecto se pretende reciban tratamiento las aguas residuales municipales que llegan a través del drenaje pluvial «Agua Dulce», los residuales de seis industrias y la capa superficial del río Luyanó.Hasta el momento, solo las ptar Luyanó iv y Mantilla están en los inicios de su funcionamiento y aún en espera de concluir se encuentran las obras de Monterrey (para inicios de 2019), La Prosperidad y San Matías.

Con la puesta en marcha en su totalidad de la Luyanó IV, se procesarán en la primera etapa 200 litros por segundo de aguas residuales y, concluida la segunda, llegará hasta los 400 litros por segundo.

Para ello, el agua residual seguirá su cauce natural hasta entrar a la planta donde comienzan una serie de tratamientos y procesos para la limpieza de la misma.

El funcionamiento de la PTAR Luyanó IV tendrá un positivo impacto socieconómico y ambiental, porque propiciará la reducción de la contaminación de las aguas de la Bahía de La Habana, favoreciendo la progresiva recuperación de este ecosistema.

Esto permitirá reorientar su uso hacia actividades económicas y ambientalmente sostenibles, como son las propuestas turísticas previstas en el programa de desarrollo futuro de este enclave geográfico de la capital.

En el 2017, el Plan Maestro de la Oficina del Historiador de La Habana publicó un libro que recoge un primer momento del plan de manejo del paisaje cultural de la Bahía de La Habana y su entorno.

Este libro tuvo en cuenta la situación medioambiental, «por su importancia en la preservación y conservación del patrimonio edificado y natural».

Se consideró la incidencia de la contaminación terrestre provocada, además de por los factores ya descritos, por el aire, debido a la emisión de gases, de polvo y de ruidos, elementos nocivos para la salud humana y la calidad ambiental urbana.

Foto: Ricardo López Hevia

PROCESOS INDUSTRIALES VS. SANEAMIENTO AMBIENTAL

Desde el 2014, la Bahía de La Habana y su zona de amortiguamiento son consideradas Zona de Protección de la República de Cuba mediante la Resolución 13 de la Comisión Nacional de Monumentos, adscrita al Ministerio de Cultura.

Pero esta zona se caracterizó durante muchos años por su función marítimo-portuaria solamente, lo cual incidía en el alto grado de contaminación.

En estos momentos, este concepto se ha transformado y se piensa para que su función esté encaminada a un carácter más turístico y recreativo.

Para ello, el gte-bh está trabajando en mejorar las condiciones de la bahía. En los 20 años de creado el grupo, se ha logrado disminuir la carga contaminante de las entidades en un 78 %.

Esto se debe, entre otras razones, a la elevación del desempeño medioambiental de las fuentes contaminantes, lo que no significa que dejen de contaminar completamente, destacó la Directora de gestión ambiental del GTE-BH.

También por la desactivación de algunas empresas, entre ellas las centrales eléctricas Antonio Maceo y Frank País, se sacaron completamente de la cuenca de la bahía los mataderos Ciro Redondo, Jesús Menéndez y Antonio Maceo, que vertían niveles altísimos de contaminación, la empacadora El Miño, una fábrica de levadura, y la planta de refinación de aceite comestible Alberto Álvarez, entre otras instalaciones.

Otro de los motivos es la remodelación tecnológica o cambio de uso de muchas de estas entidades, entre ellas la fábrica de gas manufacturado Evelio Rodríguez Curbelo, que con la introducción de generaciones más limpias tiene un proceso completamente noble, acciones que desde el punto de vista empresarial han reducido la carga contaminante.

De acuerdo con el libro del Plan Maestro sobre la Bahía de La Habana, «la refinería Ñico López está considerada entre los tres focos con mayor aporte de contaminación por el vertimiento de residuales líquidos, la emisión de gases contaminantes a la atmósfera y al suelo, lo que puede provocar contaminaciones ocasionadas por compuestos químicos orgánicos dañinos para la salud humana y el medioambiente».

Esta refinería, agrega el documento, aporta el 90 % de la carga contaminante total que recibe la Bahía de La Habana de las industrias que vierten sus residuales allí.

Sin embargo, la Directora de gestión ambiental del GTE-BH comentó que, si bien es cierto que estas cifras son una realidad, la Ñico López contempla en su proceso inversionista mejorar los impactos medioambientales que genera.

El proceso natural de esta entidad es la refinación de petróleo, por lo que su residual va a estar vinculado a ese producto. «La refinería aporta la mayor cantidad de hidrocarburos a la bahía no solo por la dimensión de la empresa misma, sino además por lo riguroso y amplio de sus procesos», aseguró.

Destacó además que la barrera fija de la refinería fue afectada por la ocurrencia de fenómenos meteorológicos y en estos momentos se está trabajando en función de solucionar los problemas, aunque este diario no pudo constatarlo in situ.

Otras entidades que aportan son las pertenecientes a la Industria Alimentaria, con el 1,6 % de la carga contaminante que llega a aguas de la Bahía de La Habana.

A largo plazo, también se trabaja para que cada una de las empresas que aún permanecen en el área generen sus propias soluciones con plantas de tratamiento y así minimizar el impacto de los residuales.

Foto: Ricardo López Hevia

CALIDAD NECESARIA DE LAS AGUAS

Los parámetros que se usan fundamentalmente para medir la calidad del agua son varios: oxígeno disuelto, demanda bioquímica de oxígeno (concerniente a la carga orgánica que hay en la bahía), el porcentaje de hidrocarburo, sólidos totales, entre otros.

Las mediciones de dichos parámetros tienen un sistema de monitoreo en el año y se realizan en cinco puntos específicos donde se toman muestras todos los meses: en cada una de las ensenadas, en el centro de la bahía, a la entrada del canal, Playa del Chivo y la Caleta de San Lázaro.

Como proceso natural de depuración, explicó Mercedes Gzegozewski, la bahía tarda entre ocho y nueve días para ello, situación que no logra ser suficiente con la carga contaminante que está llegando en estos momentos.

Para la actividad del uso recreativo-turístico que se proyecta para la bahía en algún momento, todavía se mantiene en un porcentaje desfavorable la carga contaminante, al no cumplir con los parámetros para ese tipo de opciones, agregó la especialista.

Aunque en un estudio realizado en el 2012 se concluyó que, si bien la Bahía de La Habana todavía presenta una situación desfavorable en cuanto a la calidad de las aguas, evidencia el impacto positivo de las medidas de mitigación de las fuentes contaminantes ejecutadas en los últimos años.

Sin embargo, es preciso no retroceder, no descuidarse, de ahí la importancia de la sostenibilidad a largo plazo de todas las medidas de rehabilitación tomadas.

Mientras, queda por parte de todos, tanto de los ministerios relacionados con las industrias en la zona como de la población, lograr reducir al mínimo los niveles de contaminación que llegan a la Bahía de La Habana.

No basta con las acciones que se están llevando a cabo. Para que sus aguas vuelvan a lucir bien, es necesario crear conciencia de que la contaminación es una realidad que está afectando directamente a este entorno paisajístico de gran valor para todos los que viven en la capital.

Foto: Granma

EN CIFRAS

- Bahía de La Habana

- 18,9 km Perímetro

- 9,0 m Profundidad total

- 47 millones m3 Volumen del agua

- 520 ha Área total

- Datos de la Cuenca tributaria

- 8 500 ha Área total

- 906 000 Habitantes

- 18 Drenes pluviales

- 6,0 km Perímetro costero de influencia

CAUSAS QUE PUEDEN OCASIONAR CONTAMINACIÓN EN CONTEXTOS URBANOS

- Insuficiente cobertura de tratamientos de residuales líquidos e ineficiente funcionamiento de los sistemas existentes.

- Disposición final de los residuales líquidos y sólidos contaminados a corrientes de aguas superficiales, terrestres y marinas, y a los sistemas de alcantarillado y drenaje pluvial.

- Inadecuado manejo de los residuos sólidos urbanos, incluidos los peligrosos y los inertes.

- Alta densidad poblacional.

(Tomado de Granma)