La Asociación Nacional de Ciegos –Anci- tiene puesta la mirada en su VIII Congreso, del 1 al 4 de diciembre venidero. La capital, segunda provincia del país con la mayor cantidad de miembros –son 3 735–, transita hacia el evento afianzando la inclusión.

Quedó demostrado durante un enriquecedor proceso de debate por consejos populares, municipios y la provincia que la unidad, al decir Bárbara Ajete, presidenta en la ciudad, figura como la mayor fortaleza de la Anci habanera, cuyo actuar en el plano cultural y educacional son loables.

Bárbara Ajete y Jorge Luis Cabrera coinciden en la poca atención desde las direcciones municipales, -hay excepciones-, al cumplimiento del plan diseñado para atender a las personas con discapacidad. Foto: Lissette Martín

En este último caso destaca la creciente presencia de estudiantes en las aulas de la enseñanza general, con el correspondiente seguimiento hasta la Universidad de los maestros de apoyo procedentes de la escuela especial, quienes son decisivos también para ayudar a sus homólogos al frente de la clase, la cual precisa no dejar en desventaja a ese escolar con necesidades educativas.

“No obstante, mucho ayudaría si desde el Ministerio correspondiente se indicara, como asignatura en sí misma, la formación del personal de los distintos niveles de enseñanza general, cuestión planteada en nuestros Consejos Nacionales”.

Al abordar el tema del empleo y reconocer la inexistencia hoy de casos pendientes por ubicar -se mide a partir de las solicitudes voluntarias de los interesados-, la presidenta provincial consideró preciso avanzar en otra arista que le es consustancial: “que las comisiones de peritaje no incapaciten totalmente a la persona ciega, sino de manera temporal, para permitirle el acceso a otro tipo de empleo, la reubicación en un nuevo puesto donde demuestre eficacia en su desempeño, o quedarse en el mismo pero adecuándolo, como estipula la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad”.

La inclusión de este segmento poblacional precisa apartar no solo las barreras físicas, sino, además, las mentales. Foto: Lissette Martín

¿Qué otros aspectos preocupan a la Anci capitalina de cara al Congreso?

-Los incumplimientos en los territorios durante años, -con excepción de Centro Habana-, del cronograma de intercambios entre la Anci y las direcciones de Trabajo, Salud, Educación, Vivienda… encargadas de viabilizar nuestras problemáticas. También la tramitación con los subsidios para construir o reparar viviendas, que de por sí es engorrosa, pero doblemente en el caso de nosotros.

“Igualmente, estamos en desventaja ante crecientes barreras que atentan contra la adecuada accesibilidad al entorno, como son los huecos que se abren en la vía pública y demoran en cerrar; el descuido en aumento de quienes dejan abiertas hacia afuera las rejas, unido a la indisciplina de choferes que detienen la guagua fuera de parada o distante del contén.

“Nuestra felicitación al colectivo de la Empresa Astro y de las agencias de pasaje de la capital por su buen servicio”.

Todo ello pasa por la falta de un tratamiento diferenciado, como suele indicar Jorge Luis Cabrera, del secretariado en la asociación. Y nada de confundirlo con atisbos de privilegios; todo lo contrario, es cuestión de fina sensibilidad hacia quienes son como usted o como yo, pero miran desde la oscuridad.