Foto: Roly Montalván

De la larga lista de instituciones que surgieron para nuclear y organizar al pueblo, al calor del violento y dinámico apogeo de la naciente Revolución Cubana, en los primeros años de la década del 60 del pasado siglo, sin dudas el Ministerio del Interior ha sido una de las más trascendentales.

Con uniforme verde olivo, también tomó alto vuelo la Revolución. En sus filas hombres y mujeres del pueblo encontraron las vías para la realización plena, y de igual modo, defenderse y defender a sus compatriotas; salvaguardar la Patria, asegurarse el presente y delinear el futuro, garantizar la felicidad de los hijos nacidos y los que estaban por venir…

Foto: Roly Montalván

En la brillante y extensa tradición de lucha de nuestro pueblo, un papel principalísimo le ha tocado al Minint y sus integrantes. Jamás han faltado ni a uno solo de sus compromisos con la Patria y sus hijos, en la sagrada misión de neutralizar a los enemigos de la Revolución y preservar la tranquilidad ciudadana.

Primero dejar de ser que dejar de ser revolucionario, eso dicen todos los días al iniciar el diario cumplimiento del deber.

El 6 de junio de 1961 fue la fecha de fundación. Desde entonces, en ese infinito ir y venir de jornadas, para ellos agitadas la mayoría de las veces, los  combatientes del Ministerio del Interior siempre han estado prestos, vigilantes, desafiando peligros y acechanzas. Sin importarles esto o aquello.

Por eso, a pesar de tanta perfidia, los cubanos podemos dormir tranquilos. Muchos son los que hacen esa suerte de paz a corazón limpio, pero sin dudas los combatientes del Ministerio -¡pueblo mismo!- llevan una cuota apreciable.