“Se va cumpliendo lo que hemos planteado: nadie quedara abandonado y es tan así que, en un primer momento, hablábamos de 730 viviendas en total y hemos llegado a alrededor de 936 casas”, destacó Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en La Habana, durante el chequeo de los avances en la construcción de hogares para damnificados por el tornado que azotó la ciudad el pasado 27 de enero.

Foto: David Gómez Ávila

Incluso, “en la medida en que se va entrando en algunos edificios –pensados como derrumbes parciales- se observa su estructura y llegamos a la conclusión de que el piso de arriba no se puede utilizar y hay que demoler para salvar los de abajo, lo cual nos ha incrementado el número de viviendas por hacer; pero la decisión ha sido construirlas y mejorar las condiciones a nuestro pueblo”, agregó el funcionario, quien durante las inspecciones no dejó de compartir las experiencias de las personas a las cuales se les crean domicilios tras un derrumbe total o parcial.

Foto: David Gómez Ávila

En Diez de Octubre se palpan los progresos en el antiguo hogar de ancianos 24 de Febrero, donde se construyen 41 domicilios y se trabaja en la creación de dos entradas-salidas (una por la calzada de Diez de Octubre y otra por la calle Marqués de la Torre); obras ejecutadas fundamentalmente por el Contingente Blas Roca Calderío.
Mientras en el Consejo Popular Luyanó, del mismo municipio, laboran brigadas de la Empresa Constructora de la Administración Local (ECAL) y de la Empresa Agropecuaria Bacuranao, que se encarga de las acciones en las ciudadelas de la calle Pedro Perna.

Foto: David Gómez Ávila

Edgar Aguilera Fernández, director general de Empresa Agropecuaria Bacuranao, comentó que están actuando 10 brigadas con el apoyo de empresas de la construcción del Ministerio de la Agricultura, para un plan de 90 viviendas en esa área, de las cuales se esperan terminar 36 en este mes y las restantes entre mayo y junio. Asimismo, se potencia la cultura del detalle y hay estabilidad en los recursos materiales, con algunas afectaciones en los áridos que se solucionan al momento.
En Guanabacoa continúa la creación de la Comunidad Castanedo, con la construcción de 7 edificios con tecnología Forsa, lo que significan 62 viviendas, y la reparación del antiguo albergue de tránsito con el mismo nombre que dará lugar a casas para 31 núcleos familiares. Y, por último, en el Consejo Popular Loma Modelo de Regla, se solucionan los problemas estructurales derivados del tornado.

Foto: David Gómez Ávila

Con respecto a las demoliciones, Torres Iríbar recalcó: “A veces se piensa que demoler un edificio en la ciudad es muy fácil. Cuando hay dos edificios que no están afectados y hay que demoler el del medio conlleva pericia, tiempo y riesgo de personas que, montados en una especie de cesta, desde una grúa, con una mandarria en las manos comienzan la acción porque hasta hoy no tenemos los equipos ni los medios que, desde el punto de vista tecnológico, pudieran darnos la posibilidad de hacerlo en menos tiempo. Sin embargo, se avanza, y en cada lugar demolido habrá una nueva construcción, y muchas de esas familias ya tiene viviendas en locales adaptados o edificios”.
De igual forma, la visita a estos municipios afectados por el evento climatológico derivó en satisfacción pues se constató el arduo trabajo realizado con amor y la comunicación entre los constructores y las familias, entre las autoridades del territorio y los damnificados; estos últimos con la confianza, el compromiso y la felicidad por saber que se les va a resolver su problema.