Con apenas 21 años, Grisel Ramírez Minies, estudiante de derecho de la Universidad de La Habana, es una de las cientos de jóvenes que el domingo 24 de febrero tendrán la responsabilidad de trabajar en un colegio electoral. En esta oportunidad está ubicada en el colegio electoral ubicado en el centro de estudios del ICRT, sito en Calle I, entre 13 y 15, municipio de Plaza de la Revolución, en el cual se encuentran inscritos 174 electores.

Para ella, formar parte activa —no solo ejerciendo su derecho al voto el próximo 24 de febrero, cuando se someta a consulta popular la Carta Magna de Cuba, sino también, contribuyendo como observadora a que el proceso se realice con total transparencia—, constituye un motivo de sano orgullo.

Grisel Ramírez Minies, contribuye como observadora del proceso eleccionario este 24 de febrero Foto: Oscar Álvarez

Sobre su papel en el proceso de votación, ella expresa: “Estoy aquí para velar por la legalidad de estas elecciones, tanto en este momento, cuando se realiza la prueba dinámica, como en la votación, el próximo 24 de febrero. Dentro de mis funciones están cuidar se desarrollen todas las actividades con normalidad, siguiendo los principios básicos que tenemos incorporados, así como la óptica martiana y la de Fidel”.

Pero esta no es la primera vez que a Ramírez Minies le llaman para ejercer como observadora en unas elecciones, sin embargo, para ella este momento constituye un momento de especial trascendencia, tanto en su vida, como en el del país.

“Cuando me ofrecieron la oportunidad de ser observadora —agrega Grisel—, no lo dudé porque es algo histórico, que muchas personas lo viven, pero no llegan a hacerlo de tan cerca. Saber que es la voluntad y las decisiones de las personas guardadas en un lugar para definir su futuro, es algo trascendental, y yo no podía dejar de estar ahí. Ahora me toca hacer mi trabajo de la mejor manera posible”.

“Para los estudiantes universitarios, el ser observadores en este proceso, constituye una forma de darnos cuenta que se está confiando en la nueva generación, en los pinos nuevos. Al hacerlo, nosotros correspondemos a esa confianza.