La primaria de mi barrio abrirá este domingo bien temprano. Faltará la  algarabía de la muchachada. Solo se escucharán voces de adultos, quienes comprobarán la comunicación telefónica, la iluminación, las urnas, el agua... también cómo y qué hacer con la documentación.

Allí transcurrirá la prueba dinámica concebida para ultimar los detalles que aseguren el éxito del referendo del venidero 24 de febrero. Igual sucederá en los 4 206 escenarios dispuestos como colegios electorales en toda la provincia, donde los capitalinos –más de 1 600 000–, refrendaremos la nueva Carta Magna.

Foto: Lissette Martín

Roberto Cárdenas Santos, presidente de la Comisión Electoral Provincial en La Habana, la define como una jornada vital, cuando se logra perfilar cada detalle de los aseguramientos y los sistemas involucrados, además de comprobar las habilidades de las autoridades electorales y corregir imprevistos durante la prueba.

Desde todos los puntos de vista está garantizado el derecho ciudadano al sufragio. Se habilitarán, entre otros espacios, colegios en terminales como las de ómnibus, de trenes y aéreas; también en hospitales y puntos cercanos en donde se encuentran los albergados como consecuencia del tornado. A las personas mayores y enfermos imposibilitados de acudir a las urnas, se les lleva la boleta.

Lo mismo en las mesas de los colegios, o como secretarios, suplentes y vocales, se harán sentir los jóvenes. Listos también, como nunca antes, están estudiantes universitarios, del pre y tecnológicos, quienes, previa capacitación, fungirán como observadores del proceso.

Foto: Roly Montalván

  

Otras fortalezas ha consolidado la capital. Más allá de las autoridades electorales, han sido muchos los involucrados en los 15 municipios y a todos los niveles, para hacer del 24 de febrero un día promisorio.

Confiado dice sentirse Cárdenas de la presencia de los capitalinos a las urnas y del Sí por nuestra nueva Ley de leyes de la República de Cuba. Ha sido discutida previamente por nuestro pueblo con alto grado de profundidad, sobre la base del respeto a sus opiniones, lo cual muestra que es este el verdadero constituyente.