Hace 61 años, el 6 de febrero de 1958, el joven Gerardo Abreu Fontán, Jefe de las Brigadas Juveniles y Estudiantiles del Movimiento 26 de Julio (MR-26-7) en La Habana se encontró frente a frente con un agente del Buró de Investigación. Lo empujó e intentó escapar a la carrera, en la calle Manglar es interceptado por una patrulla. Iba desarmado, pese a ello, fue necesaria la fuerza de varios policías para poder controlarlo. De allí le llevaron para la Novena Estación de Policía.

María Heidi, del preuniversitario Comandante Gerardo Abreu Fontán, en el municipio de Centro Habana, llamó a los presentes en la Necrópolis de Colón a defender el legado de Fontán. Foto: Oscar Álvarez

De esa forma comenzó una odisea dantesca, donde el dolor de las torturas solo pudo ser soportado por el carácter recio del joven, dispuesto a no dar información alguna. Ni siquiera dijo su verdadero nombre. Al día siguiente, su cuerpo apareció al lado del edificio del llamado palacio de los Tribunales de Justicia. Un total de 15 perforaciones hechas por armas de fuego y 57 de punzón, la lengua y los órganos genitales completamente destrozados fue el tratamiento recibido. La “justicia”, con su eterna venda en los ojos, parecía no haber visto el horrendo crimen. El silencio de Fontán, nombre de guerra que utilizaba, fue la mayor de las ofensas a los esbirros que le torturaron y su mayor prueba de fidelidad en pos de la libertad de la Patria.

Fue esa convicción en la victoria, esa fuerza inquebrantable del cubano digno, la que le ha hecho inmortal, y la que provocó que este jueves, cuando se cumplieron 61 años de su muerte, decenas de personas se dieran cita frente a su tumba para rendirle merecido homenaje. Entre los presentes allí se encontraban la hermana y familiares del mártir; Eduardo Sáenz Coopat, jefe del Departamento Ideológico del Comité Provincial del Partido; Eda López González, miembro del Buró del Partido en el municipio de Plaza de la Revolución; Filiberto García Alonso, expedicionario del Yate Granma; miembros de la Asociación de Combatientes de Cuba; trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) y estudiantes de preuniversitario.

Foto: Oscar Álvarez

En las palabras centrales del acto, Ernesto Sayas Hernández, del Comité municipal del Partido en Plaza de la Revolución resaltó el valor demostrado por Gerardo Abreu Fontán y su entrega incondicional a la causa revolucionaria. Sayas Hernández comentó que: “La batalla de hoy es dura y difícil, tanto en la guerra ideológica como en las contiendas bélicas hay que tener temple para resistir, hay que profundizar en la conciencia, formar carácter, educar en la dura escuela de la vida de nuestra época, sembrar ideas sólidas, utilizar argumentos que son irrebatibles, predicar con el ejemplo y confiar en el honor del hombre. Esto puede lograr que cada quien permanezca en su puesto de combate junto a la bandera, junto a la Revolución y junto a la Patria”.