Los aniversarios debieran siempre celebrarse, no todos tienen la oportunidad de concebir un año más de vida. Y eso que los años no pasan por gusto, el paso del tiempo se siente en el cuerpo, hasta los objetos cuando son más viejos cambian su fachada, muestran cicatrices de los años.

Hace 45 años se fundó la Vocacional Vladimir Ilich Lenin ( que años después pasó a ser Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE). En aquel entonces, aunque conscientes de su importancia, nadie imaginó que esas paredes marcarían la vida de miles de jóvenes. Nadie sabía que la historia también tendría un pedacito de Lenin. Hoy, la Gran Casa Azul está de cumpleaños.

Ante la necesidad de formar jóvenes mejor preparados, surgió el proyecto de formación vocacional para el desarrollo científico. El momento propicio fue la década de los 70 donde comenzó la preparación del personal académico desde edades tempranas y ello condujo a la creación de escuelas de alto rendimiento.

Foto: Irene Pérez

En 1971 comenzaron a colocarse los primero bloques de lo que un año más tarde se convertiría en centro educacional, único en su tipo en la época. En ese año estuvieron listos los talleres de mantenimiento automotor, los almacenes generales, el primer edificio docente, los dormitorios y la cocina comedor de secundaria (actuales Unidades 1 y 2).

A las afueras del municipio habanero de Arroyo Naranjo, cerca de Managua, llegaron alrededor de tres mil alumnos universitarios provenientes de la Escuela Raúl Cepero Bonilla y la Vocacional de Monitores de Vento para formar parte de la nueva instalación.

La incorporación de estos estudiantes permitió que en septiembre de 1973 estuviesen todas las condiciones para dar comienzo al curso escolar. Sin embargo, no fue hasta el 31 de enero de 1974 que el Comandante en Jefe Fidel Castro, junto al entonces presidente de la desaparecida URSS, Leonid I. Brezhnev, dieron por inaugurado el IPVEC.

Actualmente la institución dista mucho de sus inicios constructivos. En 2009 gracias a una reparación capital por la Operación Milagro lograron subsanar algunas cuestiones de la infraestructura pero solo dos unidades de las seis iniciales se encuentran ahora funcionando como vocacional y está inmersa nuevamente en un proceso de reparación. El resto fue cedido a otro organismo para crear allí un centro estudiantil.

Aún así, el sueño inicial de sus creadores permanece vigente. Durante cuarenta y cinco años La Lenin se ha propuesto asegurar la calidad de la formación estudiantil. Contar con tres laboratorios de física, tres de química y tres de biología, además de la dedicación de sus profesores, han permitido que muchos alumnos sean merecedores de premios en concursos nacionales e internacionales.

La grandeza de La Lenin no está en las hectáreas que cubre la construcción, la inmensidad de esta escuela reside entonces en sus logros, en los cientos de profesionales formados, en las eternas amistades y las enseñanzas recogidas. La Gran Casa Azul está de cumpleaños y con ella los recuerdos de la adolescencia de muchos cubanos.