En la esquina de Obispo y Monserrate, en La Habana Vieja, se alza el bar restaurante que otrora fuera el preferido del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, para tomar su legendario daiquiri. Con 201 años de historia, El Floridita aún conserva la magia que atrae a personas de todas partes del mundo para deleitarse con la exquisitez de sus cocteles.

Reconocido en 1953 por la Revista “Esquire” como uno de los siete bares más famosos del mundo, guarda la historia de todas las personalidades a las que ha servido la barra del lugar, como es el caso de: Tennessee Williams, Giorgio Armani, Jean-Paul Sartre, Naomi Campbell, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, Ana Belén y Víctor Manuel, entre otros reconocidos artistas.

En el bar, la especialidad de la casa es el daiquiri, del cual se ofertan varios tipos como el Daiquiri Floridita, el Clásico, el Mulata (con crema cacao negra) y el Rebelde (con crema de menta verde). Además, otros cocteles que ofrece la casa son: Papa Hemingway, Mojito, Cuba Libre, Presidente y Havana Especial.

Una exhibición de fotografías de Hemingway acompañado de sus amigos adornan las paredes del lugar, pero lo que más llama la atención es la escultura de bronce tamaño natural del autor de Por quién doblan las campanas, realizada por el escultor cubano José Villa Soberón en 2003, quien se basó para hacerla en sus fotos y retratos y lo refleja sobre una banqueta, acodado en la barra, en su esquina favorita del bar...