Leyda María Moreno González, vicedirectora del Instituto Politécnico de Informática (IPI) Raúl Cepero Bonilla. Foto: Norma Ferrás Pérez


Recientemente se celebró el acto municipal por el Día del Educador en el municipio de Diez de Octubre, donde se reconoció la labor de los docentes que sobresalieron por sus relevantes méritos y aportes a la formación integral de los ciudadanos.

Entre los laureados estaba la máster en Educación, Leyda María Moreno González, vicedirectora del Instituto Politécnico de Informática (IPI) Raúl Cepero Bonilla. Con más de 35 años en el sector, ha ocupado cargos importantes con gran entrega, eficiencia y resultados relevantes, como la dirección del curso emergente de formación de profesores integrales, por lo que obtuvo el Reconocimiento Especial del Ministerio de Educación.

Con marcada modestia y sencillez expone a Tribuna de La Habana, sus inicios en esta noble profesión: “Mis maestros de secundaria fueron los del primer contingente del destacamento pedagógico Manuel Ascunce, en Santa Clara, y con su ejemplo se hizo firme mi decisión de ser profesora algún día, que era mi sueño desde niña. Mi mamá también me alentó, y cuando terminé el preuniversitario matriculé Licenciatura en Matemática en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela”.

“Al graduarme hice el servicio social en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) del territorio. Después solicitaron maestros de Matemática para que estudiaran Computación y me gradué en el primer curso que hubo en la ciudad de Camagüey. En 1987 me mudé para La Habana y comencé a trabajar en esta escuela, que era un preuniversitario, para impartir esa asignatura y también fui Subdirectora Docente”.

Cuando la escuela pasa a ser el Politécnico de Informática, comenzó a trabajar como Secretaria Docente y a impartir la asignatura de Operación de computadora y posteriormente de Proyectos informáticos. Durante ese proceso obtuvo la Medalla por la Educación Cubana. Desde hace seis cursos ocupa el cargo de Subdirectora General.

“Me siento muy honrada de trabajar aquí con nuestro colectivo laboral y los miembros del Consejo de dirección, somos muy unidos. Pero lo que me hace más feliz es dar clases. Si tuviera que elegir otra carrera, volvería a ser maestra, me gusta lo que hago, lo disfruto a plenitud y tengo muy gratos recuerdos de mis alumnos y de muchos maestros que me han inspirado. Siempre tomo de referencia los que tuve en el Destacamento Pedagógico y trato de imitar las cosas buenas que me enseñaron”.

Moreno González resalta la importancia del vínculo de la familia con la escuela: “La labor del maestro no puede estar divorciada de la familia. Trabajamos por lograr una unión armónica, fuerte, con el principal interés de graduar a jóvenes con buenos valores. Contamos con un Consejo de Padres que funciona muy bien, quienes hacen visitas a los alumnos con dificultades y a los que destacan, porque también debemos resaltar las buenas acciones”.

Siente una enorme satisfacción cuando un egresado se desempeña en cualquier sector de la sociedad: “A veces vamos a una escuela y el director fue nuestro alumno. Hasta en la ONU hay algunos que estuvieron en el pre. Y por el tecnológico también han transitado estudiantes que hoy ocupan lugares importantes en la dirección del Gobierno, en Salud Pública y en muchos sectores útiles a la Revolución”.