Unos 600 000 capitalinos están afiliados a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en La Habana. Representar a tan amplia y heterogénea masa laboral no es encomienda sencilla, y bien lo saben los 350 delegados a la Conferencia Provincial XXI Congreso de la organización, el 30 de noviembre y primero de diciembre.

Las reales preocupaciones de los colectivos animarán la cita, por ello el salario y la inadecuada aplicación de los sistemas de pago ocuparán los intercambios sin descuidar otros temas.

“A nuestros trabajadores les interesa producir, pero que también se les pague por sus aportes, y haya estimulación moral y material”, opina Ernesto Jaen Díaz, uno de los delegados por el municipio de Playa.

Por su parte, Julio Antonio Pérez Salazar, transmitirá el sentir de los afiliados del buró extraterritorial de la presidencia de Etecsa. “Conocer y discutir los planes desde diciembre y no durante el primer cuatrimestre del año como ocurre ahora, permitiría trazar metas de desarrollo cumplible para esta entidad, comprometida con la informatización del país y que transversaliza a toda la sociedad”, aseveró.

La riqueza de opiniones y sugerencias tras el análisis del documento base del congreso en los centros -incluido por primera vez el sector no estatal-, facilita abordar temas atemperados a los momentos actuales durante las sesiones finales, en abril. “Ha sido uno de los momentos más importantes con vistas a la magna reunión, que nos lleva a catalogarlo como un proceso democrático y participativo”, considera Luis Manuel Castanedo Smith, secretario general del la CTC en La Habana.

“El salario -dijo- sigue siendo la mayor insatisfacción, es insuficiente y no alcanza. La escala es obsoleta y no se ajusta al principio de distribución socialista de pagar por cantidad y complejidad del trabajo, lo cual está sujeto a una decisión de país y se resolverá cuando estén creadas las condiciones.

“Sin embargo, al sindicato sí le compete la correcta aplicación de los sistemas de pago, pues hacerlo mal genera un gran daño en lo económico y lo ideológico. Si nocivo es pagar sin respaldo productivo, también lo es que los trabajadores contribuyan a tener más producción sin un ingreso en correspondencia con sus resultados”, afirmó Castanedo.

La necesidad de acrecentar el activismo sindical en los consejos de dirección, velar por la estimulación, la salud y la seguridad del trabajador, así como el uso adecuado de los convenios colectivos, también ocuparon espacio en los debates obreros.

“Hay un número importante de planteamientos, ya atendidos por la dirección de la CTC nacional, en los cuales se podrá avanzar antes de las sesiones finales. Habrá otros, cuyas respuestas superan al movimiento sindical, por depender del propio desarrollo de la economía”, aclaró.

¿Cómo valora la funcionalidad del sindicato en la capital?

--En un número importante de colectivos se ha cuestionado nuestro funcionamiento, y no lo vemos como algo negativo. Los trabajadores reconocen la necesidad de contar con la organización, pero que sea más efectiva y verdaderamente los represente.

“No es posible hablar de crecimiento económico sin una acertada movilización hacia la productividad, el uso apropiado del presupuesto, la eliminación de gastos innecesarios, la sustitución de importaciones…. Quedan muchas reservas y nadie mejor que los propios trabajadores para identificarlas”.

¿Qué diferencia al Congreso precedente, hace un lustro, y el actual?

-El escenario no es el mismo. Creo que hemos avanzado en la incorporación de jóvenes; también en la preparación, y en la afiliación del sector no estatal. Pero lo más importante, a mi juicio, es cómo hoy la CTC podrá exponerle a la dirección del país, con claridad meridiana, las mayores inquietudes entre nuestros trabajadores.