Hacer por La Habana lo más grande, la consigna lanzada al calor de los preparativos de cara al medio milenio de la ciudad, dada su condición de capital de la Isla, debe entenderse como un concepto permanente, a defender en el tiempo más allá de la conmemoración, lo cual -al decir de Luís Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Comité Provincial del Partido- incluye un ingrediente insustituible: la capacidad de soñar también en grande.Así lo explicó durante un abarcador recorrido por obras que hoy se levantan o rescatan, al calor de las acciones incluidas en el programa organizado por el cumpleaños 500 de la Villa de San Cristóbal de La Habana, en intercambio con directivos y trabajadores de las instalaciones visitadas, además de los constructores, a quienes de conjunto pidió, a favor de este empeño, pensar y proponerse lo mejor dentro lo posible.

Foto: Roly Montalván

Reynaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular y otras autoridades partidistas, gubernamentales y administrativas acompañaron a Torres Iríbar, en el periplo, iniciado en La Giraldilla, emblemático complejo gastronómico de Santa Fe, perteneciente a la Empresa Restaurantes Habana (ERH), paralizado desde que fuera seriamente afectado por los embates del huracán Irma, en septiembre del 2017, y ahora sometido a profunda y abarcadora restauración, en la que interviene en estos momentos la Empresa Metalmecánica Inoxidable Varona, encargada del montaje de las estructuras metálicas, que servirán de soporte y harán menos vulnerables el futuro ranchón, llamado a sustituir al que resultara barrido ante la embestida del fenómeno hidrometeorológico.

En lo sucesivo habrán de incorporarse asimismo fuerzas de la Cooperativa no Agropecuaria ARCONST y la corporación CIMEX.
Aquella asumirá la remodelación constructiva de la casona estilo colonial, donde se aloja el restaurante-bar interior, mientras que a cargo de la otra, correrá la ambientación y decorado.

El Ranchón está llamado a convertirse en uno de los lugares más atractivos y con mayores opciones, del centro de la capital. Foto: Roly Montalván 

En el Ranchón de G (y Zapata), otro de los establecimientos de la ERH, avanzan las labores que permitirán su reapertura, prevista para el 14 de febrero del año venidero. Representantes de La Forestal dan los toques finales en la terminación del amplio local rústico, con columnas y horcones de troncos y techo de guano. Por su parte los constructores baten mezcla y colocan bloques, con el fin de terminar el área de cocina y los baños.

Rodeado de exuberante vegetación, la céntrica esquina constituye un oasis de aire puro, oxígeno y sombra, en medio de la urbanización. Así lo manifestó Torres Iríbar, quien sugirió enriquecer el proyecto, quizás con un mini zoológico, vivero de plantas, con fines didácticos y comerciales, además de un pequeño parque, que supere estéticamente al existente.

En su tránsito por 5ta. Avenida, desde el oeste al centro de la capital, la comitiva visitó las rotondas de La Concha, y G y Malecón. En la primera se crean condiciones para la reubicación del monumento al ilustre general mambí Calixto García Íñiguez, el cual fue preciso desmontar de la segunda, a causa de los daños a que estaba expuesto, dada su cercanía al mar.

Una tarea complejísima, en tanto el propósito es lograr una réplica exactamente igual al proyecto original.

En G y Malecón, ahora se levanta un parque en recordación al sitio original donde fuera ubicada la estatua ecuestre del insigne patriota holguinero, que para honra de Cuba y servicio brillante a su independencia, tantos dolores de cabeza ocasionara a las tropas españolas durante las tres guerras (de los Diez Años, la Chiquita y la Necesaria) contra el dominio colonial.

La rotonda de G y Malecón. Aquí se levanta un parque que tendrá una estrella de cinco puntas, con un gran hasta en el centro, en la cual ondeará la bandera cubana. Foto: Roly Montalván

En los alrededores de esta céntrica esquina, Torres Iríbar y sus acompañantes chequearon la rehabilitación del Edificio Girón, con lo cual una cuadrilla de la Empresa de Servicios Especializados, perteneciente al Grupo de la Construcción de la Administración Local (GECAL), que ya trabaja para detener el deterioro de uno de los edificios más altos y emblemáticos de la capital, da respuesta a un viejo reclamo de los habitantes del inmueble.

En intercambio con los contigentistas del Blas Roca, encargados del rescate y reanimación del Complejo Deportivo José Martí (G y Malecón), el dirigente partidista criticó evidentes muestras de chapucería en la terminación de los apoyos de las luminarias colocadas a lo largo de la preciosa fuente que decora uno de los laterales de la instalación.

Torres Iríbar indicó corregir tales imperfecciones e instó ser muy exigentes en todo lo relacionado con la calidad, “en primer lugar los jefes, pero también los trabajadores”, acotó.

Entre las obras visitadas, en las cuales hoy se batalla con la intención de que puedan exhibir mejores galas cuando la ciudad celebre sus 500 años, estuvieron además el Monumento a las víctimas de la explosión del acorazado Maine, lo que será el Parque de los Próceres del Caribe, en construcción en 5ta. y 4, y la muy mencionada Plaza de Cuatro Caminos.

Una vez concluida, sin dudas, la Plaza de Cuatro Caminos volverá a convertirse en uno de los comercios más concurridos de la capital. Foto: Roly Montalván

En lo que, una vez concluido, volverá a ser uno de los centros comerciales más grandes de la Isla, Torres Iríbar y sus acompañantes apreciaron tanto el adecuado ritmo como la calidad de lo hecho hasta el momento, y supieron que, en más o menos nueve meses, el mercado reabrirá al público, para vender, en la planta baja, productos del agro, beneficiados, cárnicos y otros comestibles, que expenderá la corporación CIMEX, también encargada de la oferta de artículos del hogar, en la segunda planta, la cual estará totalmente climatizada.

Durante el intercambio con dirigentes y trabajadores, Torres Iríbar sugirió que a la remodelación deberían sumarse las fachadas de las viviendas y establecimientos vecinos, con un ordenamiento de la actividad comercial de quienes practican el cuentapropismo, de cara al establecimiento.